El rol de las empresas ante las brechas de desigualdad

Verónica García Navarro

Project Manager del Clúster de Impacto Social de Forética

El incremento de las brechas sociales y económicas a nivel global es una de las grandes huellas que nos deja la actual crisis provocada por la COVID-19. En el caso de España, los datos eran poco alentadores antes de la pandemia siendo el tercer país de la Unión Europea con más trabajadores pobres y teniendo una de las tasas más altas de desempleo juvenil y pobreza infantil en la región.

Los desafíos son inmensos y las propuestas para salir de esta situación tienen que poner a las personas en el centro. De este modo será posible promover una recuperación sostenible, inclusiva y justa. El debate sobre la salida de la crisis es amplio y el discurso ambicioso, pero ahora toca moverse de las palabras a los hechos y para ello el sector empresarial debe jugar un papel clave como fuente de innovación, generador de empleo e impulsor del bienestar social.  

El papel central de las empresas para dar respuesta a los grandes retos sociales de la actualidad se vuelve más protagonista que nunca. De hecho, en estos momentos, de acuerdo con Edelman Trust Barometer 2021, las empresas son la única institución que aprueba en términos de confianza, aunque ajustadas. Esto se debe a sus buenos resultados en materia de ética, motivado por la muestra de compromiso del tejido empresarial y por los avances en la gestión responsable de las organizaciones.  

En esta misma línea, según el informe “Cerrando las brechas de desigualdad”, publicado por Forética, se destaca el refuerzo de los factores sociales desde la perspectiva ESG de la sostenibilidad. Empresas, inversores, consumidores y sociedad en general dan cada vez un valor mayor a la responsabilidad e impacto social de las organizaciones.

En este sentido, las empresas a través de sus productos y servicios, y la gestión interna responsable pueden contribuir a dar soluciones a las grandes brechas generadas por la actual crisis. Estas propuestas de acción se materializan a través de distintas vías como la gestión de la diversidad y la inclusión a nivel interno, la promoción y respecto de los derechos humanos en sus cadenas de valor, la respuesta a los desequilibrios territoriales, por ejemplo, generando oportunidades en la denominada “España Vaciada” o impactando positivamente en su entorno a través de la gestión de sus impactos medioambientales y sus estrategias de cambio climático.

Por todo ello, ante una situación tan excepcional, la acción de todos los actores es clave para garantizar una salida de la crisis sostenible y justa para todos. Especialmente, el impulso desde el ámbito empresarial es una palanca fundamental para generar nuevas oportunidades y contribuir a la justicia social, sin dejar a nadie atrás.

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