
Le conocí hace 10 años cuando la vida me hizo el regalo de poder orientar mi carrera hacia el mundo de la Sostenibilidad. Tras mucho investigar tuve claro que tenía que conocer a Jordi. Los primeros 5 minutos me dió mucha caña...trabajaba en Banca, venía de un área financiera, y además creía que una banca responsable sería un acelerador increíble para cambiar el mundo...era la víctima perfecta...
Al aguantar esos 5 minutos con una sonrisa, Jordi mostró su verdadera faceta: la de un hombre generoso, bueno y que conectaba a gente, que sin quererlo tejía redes tan fuertes que hasta la fecha no se han roto. Era un ingeniosa mezcla de humildad y showman irresistible e imposible de no querer. Sabía mucho, sentía más, y todo lo ofrecía.
El mundo de la RSC tiene una deuda contigo y yo...una aún más grande, que ya sé cómo pagar: no te voy a olvidar nunca. Te quiero aunque me llames Morillas.