Desde la aparición del concepto Responsabilidad Social Corporativa (RSC), acuñado por primera vez en 1953 por el estadounidense Howard R. Bowen, hasta nuestros días, los avances de las corporaciones para asumir la plena responsabilidad del impacto de sus acciones han sido importantes, pero no suficientes.
RSC: Responsabilidad Social Creativa

La naturaleza humana tiende en muchos casos a relajarse en lugar de prevenir lo peor o estar alerta. Ya lo dice el refrán: “Sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”. Con la RSC ocurre lo mismo, nos preocupamos de ser socialmente responsables cuando el mercado, los clientes o nuestros propios empleados comienzan a “tronar” a nuestro alrededor.

¿Por qué nos cuesta tanto asumir la responsabilidad social de nuestros actos individuales o colectivos? Quizás sea porque es una práctica voluntaria, quizás porque los efectos no se ven a corto plazo o quizás porque son demasiados los aspectos que debemos tener en cuenta, por lo que sólo pensar en ello nos sobrepasa.

Hablamos de responsabilidad económica, legal, ética y filantrópica (según la “Teoría de la Pirámide” de Archie Carroll de 1991) pero también hablamos de sostenibilidad, paz, justicia social… Aunamos tantos conceptos en unas sencillas siglas que es muy complicado, y a veces contradictorio, cumplir con todos ellos sin perder el foco de nuestra estrategia, de nuestra visión empresarial.

Nuestro mayor reto es encontrar ese punto de equilibrio en el que sin perder nuestro objetivo de máxima rentabilidad, cumplamos con los requisitos “ideales” marcados por el concepto de Responsabilidad Social.

¿Y si para encontrar ese punto medio utilizásemos metodologías de pensamiento creativo? Transformaríamos la RS Corporativa en RS Creativa. Nuevos planteamientos, nuevas ideas para afrontar un concepto complejo que va más allá de las modas o tendencias.

Las metodologías ágiles como SCRUM o el método TRIZ podrían servir como fuentes de inspiración para abordar nuevas formas de trabajar los proyectos de RSC en las compañías. Ambos tienen un factor común: eliminar contradicciones y conflictos desde el inicio del proceso para encontrar la armonía de todos los elementos que intervienen en el mismo.

Se trata de desarrollar un marco de trabajo para la RSC donde:

  • no existan objetivos contrapuestos
  • los obstáculos se observen como puntos de evolución y desarrollo
  • el valor de la solución a adoptar es vital desde el inicio (la búsqueda de sentido)
  • el método científico de “prueba y error” está permitido en ciclos cortos (“sprint” según la terminología de SCRUM)
  • se negocia a medida que se aprende
  • existen conexiones causa- efecto entre proyectos (se aprende del pasado)
  • la mejor solución es aquella que roza más de cerca el punto de mayor perfección en un escenario ideal

La RSC necesita de nuevas formas de pensar y actuar para seguir avanzando. Nuevas ideas para dejar de ser un problema y convertirse en la solución. Potenciar el lado más creativo de aquellos que se ven afectados por ella: clientes, proveedores, accionistas, empleados… es un buen comienzo para afrontar el presente y futuro de la RSC desde otra perspectiva.

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