Más allá de las grandes hazañas, la realidad está llena de historias de personas que consiguen cosas increíbles. De hecho, está en la esencia del ser humano plantearse constantemente retos y desafiar a la naturaleza para demostrarse que puede superarse a sí mismos.
Pensamiento ‘Moonshot’ para los nuevos desafíos del Planeta

 Estos días atrás hemos podido ver cómo el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna ocupaba los minutos de oro de los medios de comunicación. Las imágenes de Neil Armstrong junto al Apolo 11, coronando su hazaña con ese mítico paseo por la superficie lunar ha vuelto a impregnarse en nuestra retina, poniendo de manifiesto la asombrosa capacidad del ser humano de hacer realidad prácticamente cualquier reto que se proponga. Y hoy, con las potencialidades que le ofrece la tecnología, sus posibilidades son casi ilimitadas.

Más allá de las grandes hazañas, la realidad está llena de historias de personas que consiguen cosas increíbles. De hecho, está en la esencia del ser humano plantearse constantemente retos y desafiar a la naturaleza para demostrarse que puede superarse a sí mismos.

Sin embargo, a pesar de lo que nos gusta sacar pecho de los retos alcanzados, en todos estos días de conmemoración del cincuentenario del viaje más interestelar, nada se ha dicho, o poco, acerca de los actuales desafíos a los que se enfrenta la Humanidad. Y no son pocos, o para ser más exactos, no son menos importantes. Porque más allá de una carrera espacial que continúa, y durante la cual uno de los objetivos es llegar a Marte (¿habrá agua en el Planeta Rojo?), tenemos problemas mucho más terrenales que resolver. El principal, salvar nuestro propio Planeta, para lo cual necesitamos cambiar el orden de muchas cosas.

Precisamente, y vinculado al desafío de cambiar el mundo tal y como lo conocemos para convertirlo en un lugar mejor, es donde se acuña el concepto de ‘Moonshot Thinking’. Antes de lograr pisar la Luna, el ser humano tenía el sueño de alcanzarla, de hacer posible lo imposible. Pues bien, ese planteamiento, aplicando la innovación disruptiva, es lo que ha dado lugar al pensamiento ‘Moonshot’, que trata de abordar un problema difícil de resolver a partir de una solución innovadora.

Esto es lo que planteamos en la V edición de Sustainable Brands® Madrid (17 y 18 de octubre), el encuentro internacional de referencia en Europa en materia de desarrollo sostenible: utilizar el pensamiento disruptivo para acometer el desafío global de hacer más habitable un planeta con más de 7.600 millones de personas, fomentando sociedades más justas, inclusivas e igualitarias. Para ello, se han identificado cinco ideas disruptivas, o ‘moonshots’ necesarios para impulsar los cambios que permitan acelerar la transición hacia una economía centrada en las personas y que contribuya a la consecución de la Agenda 2030 y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El primero de ellos es cómo abordar la preocupante crisis climática. El calentamiento global continúa aumentando, y la temperatura de la Tierra ha subido 1 grado con relación al periodo preindustrial. El segundo, es la desigualdad: en el mundo hay 821 millones de personas que pasan hambre, y en 2017 sólo 8 personas del llamado Primer Mundo concentraban la misma riqueza que 3.600 millones de personas de la mitad más pobre.

Esto nos lleva en parte al tercer ‘moonshot’, las migraciones. Casi 71 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de hambrunas, conflictos bélicos o para tratar de buscar una vida mejor. El cuarto está relacionado con el futuro del trabajo. Muchos puestos tal y como ahora los conocemos desaparecerán a causa de la cuarta revolución industrial, pero aparecerán otros nuevos roles muchos de los cuales aún ni existen.

Y por último, necesitamos cumplir el ODS 17 y crear alianzas entre la sociedad civil, las empresas y los estados para conseguir hacer realidad la Agenda 2030. Tal vez sea un desafío mucho más complejo que la llegada a la Luna.

Hoy tenemos medios y recursos inimaginables hace 50 años. Hagamos, una vez más, posible lo imposible.

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