Estamos inmersos en la 4º Revolución Industrial, una revolución fundamentalmente tecnológica en la que la Inteligencia Artificial adquiere un gran protagonismo. Sin embargo, los avances y retos más apasionantes de este siglo no vendrán por la tecnología, ni por la IA, sino por la reconciliación con aquello que nos hace verdaderamente humanos.
Tecnología, sostenibilidad y valores

Esta 4ª Revolución Industrial parece haber dejado atrás a los seres humanos y al planeta, tratándonos como recursos al servicio de un modelo económico y productivo deshumanizado. Por eso, es más importante que nunca preguntarnos el porqué y el para qué de las cosas. ¿Cuál es el objetivo del progreso? ¿Hacia dónde nos lleva? y ¿hacia dónde queremos ir?

Un breve diagnóstico de la realidad social basado en la opinión de Instituciones y pensadores actuales nos lleva a las siguientes conclusiones:

Existe una pérdida de valor de los valores

Arraigo del individualismo en la sociedad

Pérdida de confianza en las instituciones y en el futuro

Alarmante grado de desigualdad social

Creciente deshumanización

Ante este panorama, podemos mirar hacia otro lado, o anticipar y construir el futuro que queremos. Tenemos la oportunidad de construir un futuro más justo, más sostenible y más humano para todos. La educación nos brinda esa oportunidad, porque es la herramienta más poderosa de transformación social.

Tenemos la oportunidad de formar a las personas que tienen en sus manos la capacidad de cambiar el mundo, por eso no podemos limitarnos a enseñar sólo conocimientos técnicos y habilidades para el empleo, sino que tenemos que formar en responsabilidad y valores para que, desde el empleo, podamos cambiar las cosas.

Formar para el futuro significa, adaptar la educación a los nuevos retos de la sociedad, por supuesto, hay que educar en saberes tecnológicos, pero no olvidemos que se trata de que los jóvenes aprendan a diseñar robots, no a parecerse a ellos. Por eso es el momento de educar en valores, para humanizar el entorno 4.0 y hacer que las personas sean el centro del progreso.

La semana pasada se celebró en San Sebastián el Congreso Internacional de Formación Profesional organizado por la FP de Euskadi que convocaba a más de 1000 personas de 58 países diferentes. El título de este Congreso era “4ª Revolución Industrial: Tecnología, Sostenibilidad y Valores”, el título lo dice todo. La FP de Euskadi es referente en la Formación Profesional a nivel internacional. La Comisaria Europea de empleo Marianne Thyssen, reconoce a la FP de Euskadi como un referente europeo e internacional, y una fuente de inspiración y aprendizaje. Es interesante conocer el trabajo que está realizando la FP vasca porque tienen un modelo educativo ejemplar no sólo por su metodología innovadora y por la propuesta formativa que ofrece para dar respuesta a los nuevos retos de la sociedad, sino también y sobre todo, por su compromiso con la educación en Valores y Sostenibilidad.

Su Proyecto de formación en Valores 4.0, sienta los cimientos de una formación humanista sólida que prepara a los profesionales que el mundo de hoy necesita, profesionales impulsores de un cambio positivo en sus entornos. La metodología parte del análisis crítico y reflexivo de la realidad, fomentando el diálogo y la participación de los alumnos.

El proyecto de formación en Valores 4.0, incluye no sólo la formación en Valores concretos como la colaboración, la inclusión o la interdependencia, sino también, la formación en RSC y Desarrollo Sostenible, conceptos imprescindibles hoy en día y fundamentales para el nuevo paradigma empresarial. El proyecto integrado en el nuevo concepto metodológico de la FP vasca se ocupa de formar en el nuevo paradigma profesional, el del talento 4.0 responsable y comprometido.

Este proyecto educativo de la FP de Euskadi, pionero y completo, está alineado con la Agenda 2030 y en especial con el ODS 4 y una de sus metas que trata de asegurar que “todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”.

El mensaje de este Congreso Internacional de Formación Profesional fue positivo y esperanzador, y esperemos que inspirador para otros. Tenemos la oportunidad de transformar la sociedad y construir un mejor futuro para todos, educando para el progreso, de la mano de los valores y la sostenibilidad.

@anamasanro

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