El gran sabio chino, 500 años a. de C., diseñó un sistema ético basado en cinco virtudes: benevolencia o compasión, justicia, propiedad –rectitud en el comportamiento moral-, sabiduría o conocimiento e integridad; principios de sencilla comprensión y no simple aplicación que han debido guiar los actos del hombre desde el principio de los tiempos y, lo más importante, mantenerse de forma consistente a través de la historia. Desafortunadamente, si miramos hacia atrás podemos determinar que el hombre, en su vida personal como en la profesional, ha obviado las reflexiones de los grandes filósofos de occidente -Sócrates o Platón-, como de oriente –Confucio-.
Confucio, tecnología y modelos de negocio

Los nuevos líderes tecnológicos, conscientes de la gran responsabilidad que tienen, están llamados a recuperar la ética de “virtudes” de Confucio y su utilidad práctica para generar, con visión de largo alcance, modelos de negocio con razón de ser . La necesidad de un propósito en los negocios representa para mí la parte más humana de la tecnología, la que en cada átomo demuestra compasión, justicia, rectitud, conocimiento e integridad porque detrás de todo negocio hay seres humanos.

La importancia del propósito en los negocios tecnológicos es un tema analizado en diferentes artículos publicados por la americana Singularity Hub, quienes se refieren a “massive transformative purpose” y es mencionado como uno de los cinco ámbitos clave para el futuro de las organizaciones en el informe de “Approaching the future 2019: Tendencias en la reputación y gestión de intangibles” elaborado por Canvas y Corporate Excellence, en España.

¿Cómo aplicar el confucionismo en los nuevos modelos de negocio? Os planteo partir de la siguiente premisa, para que los nuevos modelos de negocios subsistan en el tiempo, a más del ADN innovador, deben nacer libres de intereses egoístas -egocentristas- y centrarse, en su lugar, en determinar cómo generar soluciones tecnológicas o digitales que provean el mayor beneficio a todos sus potenciales interesados –stakeholders en amplio sentido-, este giro en la concepción del negocio resultará finalmente en la escalabilidad económica.

¿A qué me refiero con la frase “nacer libres de intereses egoístas”? Me refiero a que: 1) la causa que motiva a los co-fundadores a unirse para desarrollar un proyecto trascienda los criterios económicos, y, 2) la causa se manifieste, a través de las distintas fases de desarrollo de la start-up, en una misión, visión, cultura y estrategia coherentes con ella.

En definitiva, sin entrar en consideraciones que no forman parte de este análisis, enfrentamos un cambio de era en la cual los nuevos modelos de negocio tecnológicos o digitales para ser exitosos deben concebirse y ejecutarse, durante todo su ciclo de vida, basados en principios nobles y sobre todo estar desprovistos de intereses individualistas; caso contrario, más tarde o más temprano terminarán desapareciendo para dar lugar a otros acordes con las necesidades que los nuevos tiempos exigen.

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