Son 13,6 millones, los empleados españoles que están satisfechos con su contexto laboral. Lo que representa un incremento con respecto a los años anteriores. Sentirse a gusto con su puesto y con el ambiente laboral, ha dejado de ser una aspiración para convertirse en uno de los ejes centrales en el funcionamiento de una empresa. En ese sentido, las condiciones laborales juegan un rol fundamental
El rol de las políticas de felicidad laboral

El mercado laboral español finalizó el 2018, superado las previsiones y alcanzando la mayor creación de empleo en 12 años. Lentamente, el país comienza a recuperarse. Este contexto de estabilidad y optimismo ha causado grandes cambios en la motivación de los trabajadores. El nivel de satisfacción ha vuelto a remontar, luego haber presentado una caída durante el tercer trimestre de 2017. Hoy en día, puede decirse que los españoles están más satisfechos con su empleo que los alemanes, los portugueses y los italianos. En parte, gracias a las posibilidades de crecimiento que son cada vez más concretas, los españoles han logrado superar la media europea en lo que respecta a la satisfacción con su puesto de trabajo, alcanzando así el 74%. Más allá de los porcentajes, la felicidad en el ambiente laboral es un factor sumamente importante, que no debe ser subestimado, ya que incide directamente en la productividad.

Son 13,6 millones, los empleados españoles que están satisfechos con su contexto laboral. Lo que representa un incremento con respecto a los años anteriores. Sentirse a gusto con su puesto y con el ambiente laboral, ha dejado de ser una aspiración para convertirse en uno de los ejes centrales en el funcionamiento de una empresa. En ese sentido, las condiciones laborales juegan un rol fundamental.

Los cambios en la dinámica de las empresas presentan nuevas formas de organización y muchas compañías comienzan a comprender el valor del desarrollo de políticas de felicidad. Empresas como SFAM (Sociedad Francesa de Seguros), Hermès y Accenture, han sabido ver la importancia de estas medidas y han decidido priorizar las medidas relacionadas con la felicidad laboral, implementándolas en el centro de sus operaciones. Así han logrado obtener distintos reconocimientos, como por ejemplo, encabezar el ranking HappyIndex/At Work que mide el nivel de bienestar de los empleados dentro del esquema laboral. Por ejemplo, la SFAM, empresa líder en el sector de los seguros para productos de alta tecnología como móviles y otros dispositivos multimedia, se posiciona como una de las compañías donde los empleados se sienten más a gusto para trabajar. Una característica que ha acompañado el crecimiento que logró alcanzar la SFAM, que en tan solo cinco años ha supuesto un 2.500%.

Si bien para algunas empresas resulta evidente que la felicidad de los empleados es fundamental para el crecimiento de la firma, para otras, todavía no representa una prioridad. Sin embargo, cada vez existe una mayor concienciación al respecto, y muchas compañías comienzan a aplicar innovaciones destinadas específicamente a la mejora del entorno de trabajo. No se trata simplemente de una estrategia para diferenciarse de la competencia, sino de un marcador indispensable para asegurar un incremento de la productividad.

La felicidad en el trabajo parece un concepto inalcanzable. Sin embargo, está determinado por factores tangibles. Como por ejemplo, el trato entre los empleados y los directivos, la conciliación entre la vida privada y el trabajo, las prestaciones sociales, entre otros.

Es precisamente el factor de la conciliación laboral y personal, el que más preocupa a los empleados españoles. O al menos a esa conclusión se ha llegado tras la VII encuesta Adecco, que determina que los trabajadores en España suelen darle una gran importancia al balance entre la vida privada y el mundo laboral. Otro de los factores principales, es el del buen ambiente laboral y la relación que se tenga con los jefes. Sin duda, la relación entre jefes y empleados es determinante. Hoy en día, el rol que se espera de un superior requiere de condiciones específicas, como por ejemplo de su capacidad de motivar a sus equipos y también, de escuchar y comprender las necesidades de cada trabajador. Es decir, que se privilegia aún más la individualidad de cada empleado, para que pueda dar lo mejor de sí mismo.

Otro de los factores que ha hecho remontar el porcentaje de bienestar de los empleados españoles, ha sido la pérdida del temor a quedarse sin trabajo. Lo que está en sintonía con el mejoramiento de las condiciones de empleo y que, por lo tanto, genera confianza en los trabajadores. Es decir, que si bien gran parte de las condiciones están ligadas a la estructura interna de una empresa, también existen otros factores externos que condicionan este balance.

Combinar el desarrollo profesional con el personal, suele ser una tarea difícil que requiere de una gran coordinación. Aunque gracias a las políticas de felicidad laboral, este equilibrio podría ser alcanzado más fácilmente. No es ninguna novedad que los trabajadores que se sienten más felices al desempeñar sus tareas se involucran más en ellas y obtienen mejores resultados alcanzando mayores niveles de productividad. Pero ahora, existe una mayor conciencia al respecto, por lo tanto, a su vez este concepto es más respetado. Las empresas españolas deberán seguir por este camino y seguir introduciendo cambios que permitan sepultar la antigua mentalidad del empleado máquina, a una más inclusiva que contemple el bienestar de los trabajadores.

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