Hace unos días tuve una intervención en la World Union on Wholesale Markets Conference, en Barcelona, en la sede de Mercabarna. Se trata de una asociación de mercados mayoristas de alimentación y bebidas. Aprendí mucho, como siempre. El tema que me encomendaron era “Los mercados del futuro: eficientes y responsables”. Pero lo más interesante es que no se trata del “mercado” del que hablamos los economistas, como lugar, físico o no, de encuentro entre compradores y vendedores, sino un mercado que es también una empresa y una red de empresas.
La responsabilidad social de los mercados

Un mercado mayorista suele ser un lugar físico donde concurren cada día los vendedores de alimentos y bebidas, perecederos o no, con los compradores, que son los que luego venderán esos productos directamente al público. Pero alrededor de ese mercado actúan muchas empresas, productoras o distribuidoras, del mercado detallista o de la hostelería y restauración, pero también profesionales, consultores, empresas de servicios, controladores de calidad, de logística y muchos otros. O sea, hay una empresa, privada o pública, que es la que organiza el mercado, y otras muchas empresas y organizaciones que se unen con aquella para facilitar las operaciones. Lo dicho: una empresa que es un hub de empresas, coordinadas por aquella empresa. Y eso es lo que hacía interesante el tema.

Les conté lo que suelo contar siempre: por qué las empresas han de ser eficientes y responsables, pero aplicado a una empresa que es una red de empresas: una comunidad de personas que es una comunidad de otras comunidades de personas. Y me parecía que ese complejo reunía conocimientos y capacidades muy variados y específicos: cada uno sabe de algunas cosas muy bien, y se relaciona con los que saben mucho de otras cosas. Ahí se genera una visión amplia de la sociedad, desde el consumidor final hasta la gran empresa agroindustrial o el pequeño ganadero o pescado. Con modelos de gestión muy distintos, lo que ofrece también la posibilidad de ayudar a otros. Con poder de negociación ante los productores, distribuidores y consumidores, pero también ante las administraciones públicas y las asociaciones privadas. Con capacidad para prever el futuro, precisamente por la variedad de agentes y situaciones. Y porque se relacionan con empresas grandes y poderosas, pero también con muchos pequeños productores sin apenas poder de mercado.

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