La Fundación Alimerka convoca anualmente, desde 2010, los Premios Luis Noé Fernández, que reconocen proyectos de Nutrición y de Lucha contra el hambre. En septiembre se abrirá el plazo de recepción de candidaturas de la VIII edición de los galardones, cuya entrega tendrá lugar el 14 de diciembre en Oviedo.
Una ventana abierta al mundo
El coro Malagasy Gospel en el acto de entrega de los III Premios Luis Noé Fernández

Casi nadie logró contener la emoción cuando, al finalizar el acto, se abrieron las puertas de la sala y empezó a sonar aquella melodía al piano. Un coro de niños malgaches comenzó a cantar góspel con tal alegría y vitalidad que sus sonrisas conmovieron a todos los presentes. La imagen de los pequeños, ataviados con polar, bufanda al cuello y botas katiuskas (el frío de Asturias les pilló desprevenidos y tuvieron que ir de urgencia a comprar ropa de abrigo) hizo aún más entrañable la escena.  La sorpresa fue tan grande que todavía ahora, años después, se sigue recordando aquella anécdota como uno de los mejores momentos de la breve historia de los Premios Luis Noé Fernández.

Se trataba del coro Malagasy Gospel, nacido entre lección y lección en la escuela de música que la Fundación Agua de Coco creó en Madagascar con niños y adolescentes procedentes de los barrios más desfavorecidos de Tulear, al sur del país. La entidad recibió aquella noche de diciembre el Premio Luis Noé Fernández de Lucha contra el hambre.

Terminaba el año 2012 y los galardones, convocados anualmente por la Fundación Alimerka  y que llevan el nombre del fundador del Grupo Alimerka, celebraban su cuarta edición. Hoy estamos trabajando en la organización de la octava. Ocho años reconociendo experiencias y proyectos enmarcados en dos categorías, Nutrición y Lucha contra el hambre, elegidas bajo la premisa de responder a la paradoja de la alimentación y la soberanía alimentaria en nuestros tiempos. Debido a esta dualidad, por Oviedo han pasado personas de múltiples procedencias (geográficas, profesionales, personales…) generando un entramado social alrededor de los Premios que los ha ido enriqueciendo año tras año.

Proyectos de cooperación para la mejora de la nutrición de niños y jóvenes, como el de Global Humanitaria en Bolivia; pautas de estilo de vida saludable para mejorar el día a día de personas con enfermedad mental, presentado por la Federación de Salud Mental de Castilla y León; alimentación adaptada para niños oncológicos, de PYFANO; beneficios de la dieta mediterránea contra el cáncer de mama, de GEICAM; atención a la tercera edad en el medio rural de Asturias, de la Mancomunidad Comarca de la Sidra; y dos estudios científicos, ambos de grupos investigadores del CSIC: el IPLA y el ICTAN. Estas han sido, hasta el momento, las iniciativas galardonadas en la categoría de Nutrición.

La modalidad de Lucha contra el hambre acostumbra hacernos viajar y nos permite descubrir las realidades de algunos de los países más desfavorecidos del planeta: con Clam per la dignitat conocimos la extrema pobreza de “La Mansión”, una zona marginal de Arequipa, en Perú; ONG SAUCE, con Kike Figaredo al frente, nos ayudó a entender la importancia del arroz para la población más humilde de Battambang (Camboya); la Fundación Agua de Coco nos recordó que la educación es la base de todo desarrollo y nos regaló ese recuerdo imborrable con su coro de góspel; de Benín nos llegaron preciosas imágenes de la recuperación de los niños en el centro nutricional de la Fundación Alaine; Prosalus nos hizo reflexionar sobre el derecho a la alimentación y al agua potable y nos mostró la situación de la población de Presto, en plena cordillera de los Andes; la mujer africana, y su capacidad para sobreponerse a las adversidades y convertirse en motor económico de toda una región, fue protagonista gracias a Infancia sin Fronteras y su experiencia de empoderamiento femenino en Maradi (Níger). Aunque en ocasiones, como ocurrió en la última edición de los premios, un proyecto sobresaliente nos recuerda que no hay que irse muy lejos para poner en marcha buenas ideas enfocadas a reducir el desperdicio alimentario implicando a colectivos en riesgo de exclusión social. Es el caso de Espigoladors y su empresa social “Es-imperfect”.

Con la apertura de la convocatoria y la publicación de las bases de esta VIII edición de los Premios se presentan ante nosotros multitud de posibilidades e interrogantes: cuántas candidaturas se recibirán, de dónde procederán y cuáles serán los temas de sus proyectos, qué entidades probarán suerte de nuevo tras varias ediciones presentándose… Una ventana que abrimos al mundo desde Asturias con el deseo de apoyar las buenas prácticas desarrolladas en cualquier punto de nuestra geografía.

Es ilusionante convertirse en receptor de tantas y tan buenas iniciativas, y poder leerlas atentamente, con calma y con cariño, sin la presión de tener que decidir cuáles serán las elegidas. Eso le corresponde a un jurado profesional e independiente (uno por categoría) compuesto por expertos en cada una de las modalidades. Ante ellos se presenta el reto de elegir las dos mejores propuestas, que recibirán su reconocimiento el próximo 14 de diciembre en Oviedo, en el acto de entrega de los VIII Premios Luis Noé Fernández.

 

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