diarioresponsable.com Los más de 60.000 concejalas y concejales que fueron electos  hace varias semanas y los varios miles  de  nuevos cargos públicos en las CCAA recién constituidas necesitan nueva inspiración para superar la enorme desconfianza cívica que arrastran los políticos electos en este país, como reflejan una y otra vez las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Precisan de nueva inspiración los que han concurrido a las elecciones bajo logos clásicos pero también la necesitan aquellos que concurrieron con siglas emergentes. La inercia… ¡es muy fuerte!

Durante años he tratado con muchos cargos institucionales, bien en mi calidad de servidor público, como miembro de una ONG o como emprendedor…y, con esas experiencias,  he redactado una propuesta del código deontológico del cargo público ideal. Ese que me hubiera gustado encontrar en cada entrevista. En los siguientes 14 preceptos he incorporado las mejores buenas prácticas que he ido encontrando, recogiendo retazos de aquí y de allá. También incorporo, como argamasa, algunos de los enfoques que implica una Responsabilidad Social bien entendida en el siglo XXI. Como aclaro en el título: es una propuesta. Seguro que los miles de cargos públicos ejercientes y, sobre todo, los que ya ejercieron, podrán completar o matizar  los “mandatos “ que yo propongo.

1.- Tu principal parte interesada es la ciudadanía y no “los tuyos”.

Claro que tienes que atender los intereses del Comité Ejecutivo o Asamblea General de tu partido, del conjunto de los militantes de tu organización, del conjunto de tus votantes, de los funcionarios a tu cargo, de los sindicatos… pero la prueba del nueve de un buen político es cómo resuelve los problemas y ayuda a construir los sueños de la mayoría de la población que gobierna. Si no tienes clara esa prioridad, el conjunto de tus actos de gobierno puede naufragar en decisiones para contentar a uno u otro” cliente”. Para un buen gobernante la principal “parte interesada” es la sociedad en su conjunto. Priorizar a los míos forma parte del viejo modo de enfrentar la política. Hablar para los míos, gobernar para los míos, vivir preocupado por el qué dirán de los míos… acaba generando una torticolis que te alejará de los intereses de la mayoría.

2.- Confiarás en la honradez y profesionalidad de los funcionarios y trabajadores públicos que tengas a tu cargo.

Vulgar vicio de los nuevos políticos es extender la desconfianza que tenían en los políticos precedentes a los funcionarios que, no puede ser de otro modo, obedecían las indicaciones de los políticos anteriores. Respetar a los trabajadores públicos  y sus funciones es fundamental para que funcionen bien la Administración Pública… y la ley.

3.- Buscarás complicidades con las empresas, la sociedad civil, la ciudadanía…

Un pecado de soberbia muy común es la presunción de que solo la voluntad política de las Administraciones Públicas se basta y se sobra para mover el mundo. Para lo bueno y para lo malo, las Administraciones Publicas no son omnipotentes. Asumirás que las Administraciones Públicas no pueden resolver solas los enormes desafíos ambientales, sociales y económicos que la sociedad  tiene y, con esa convicción humilde, te dirigirás a empresas, ciudadanía y todo tipo de entidades. La innovación que debe florecer en nuestro país crece mejor  extramuros de la burocracia.¡ Todavía sería peor si tu soberbia te llevara a  pensar que tu partido se basta y se sobra para entender el mundo y para transformarlo¡

4.- La empatía es el valor que debes practicar todos los días.

La sociedad, felizmente, es compleja y diversa. Entender su funcionamiento, sus relaciones, las culturas existentes y sus contradicciones exige un continuado ejercicio de empatía para entender las razones y las emociones de los otros. Si entiendes mal…decidirás mal.

5.- Lograr buenos acuerdos y construir decisiones inclusivas es tu oficio.  

Cada profesión tiene una destreza particular que la caracteriza y singulariza frente a otras. Los cirujanos deben tener muy buen pulso; los periodistas, ser buenos comunicadores; etcétera. La habilidad diferencial de los políticos es su capacidad para lograr acuerdos y para construir decisiones colectivas que sean capaces de incluir creativamente muchas de las distintas sensibilidades presentes en la sociedad. Pactar no es un defecto. Lograr buenos pactos, por el contrario, es la tarea esencial del buen político. Pactos con otros partidos, pactos con fracciones relevantes de la sociedad. Los pactos son los cimientos de las sociedades democráticas.

6.- Tu foco debe ser lograr el bienestar de las personas… dentro de los límites del planeta.

En todos los municipios y comunidades autonomas, durante la campaña electoral, se ha hablado mucho de problemas particulares  de esos territorios, de problemas generales de España como el desempleo y en muy pocos se ha hablado de problemas globales como el Cambio Climático. El planeta se desangra, uno de los países mas afectados por el clima descoyuntado que hemos empezado a vivir es España…, pero nuestro país sigue, gobernantes y gobernados, hablando de nuestros problemas domésticos y desconectado de los problemas globales, que son también locales. En el siglo XXI no es posible el concejal miope del siglo pasado, bueno para ver los problemas de su pueblo e incapaz de ver a larga distancia, de vivir en el hoy global. Para resolver las encrucijadas de nuestro tiempo también tenemos que pensar y actuar globalmente.

7.- Concentra tus esfuerzos en crear un mundo mejor.

Posiblemente tus vecinos te eligieron por tus creencias en un mundo mejor, pero han puesto su poder en tus manos para que crees un barrio, una ciudad, una comunidad autónoma y un país mejor“De creer a crear” hay un largo trecho. Ese es el camino que tienes que transitar. De las ideas a los hechos.  Si no llegas a éstos, no serás un buen gestor público. Sócrates decía más o menos: el secreto del cambio es focalizar toda la energía no en pelear contra lo viejo sino en construir lo nuevo. Para hacer campaña, es necesario enjuiciar lo viejo, criticarlo y hacer diagnósticos. Pero el buen gestor político es el que enciende velas, no el que lamenta la oscuridad.

8.- Hablarás con tu ejemplo y el de la administración  que diriges.

La sociedad descree de las palabras solas. Hay un cansancio. La inmensa mayoría de las personas ya no atienden a lo que dicen las autoridades públicas, solo atienden a lo que hacen. Han sido muchos años de desengaños. Por tanto tus palabras deben ir, humildes y discretas, por detrás de tus hechos. Éstos deben hablar en el silencio. El pueblo te juzgará por tus acciones, no por tus intenciones. No vale que tus intenciones sean buenas. Deben serlo las consecuencias de tus acciones. Con el cariño no basta, avisaba un libro dirigido a padres y madres. Con las buenas intenciones del gestor público, tampoco.

9.- Gestionarás de forma transparente tus conflictos de intereses.

Todo el mundo tiene conflictos de interés. Unos más grandes, otros más pequeños, pero quien no demuestra habilidad para gestionar sus pequeños conflictos de interés, no cabe esperar que gestione los grandes. En la política hay muchos tipos de puertas giratorias. El nepotismo no conoce fronteras ideológicas. Sé honrado y decente, sin hacer ostentación de la decencia y la honradez. No dejes que crezca la hierba de la corrupción ni en tu jardín ni el de tus cargos públicos” vecinos”.

10.- Ten solo un código ético

No tengas un ética futbolera, de modo que lo que hacen los otros siempre es pecado y  lo que  hacen los míos, aunque sea lo mismo, siempre es virtud. La doble vara de medir las cosas ni es ética ni es estética.

11.- Ten buenas intenciones y  buen conocimiento( o búscalo)

Hay cargos públicos con malas intenciones. Mala cosa. Su conocimiento lo emplearan en perversas acciones. Pero las buenas intenciones, solas, no bastan. Londrés sufrió la peste bubónica en 1665. El acalde, con buenas intenciones, supuso que perros y gatos propagaban la peste y ordenó matarlo a todos. Las ratas, verdaderas portadoras de la peste , camparon a sus anchas. Las buenas intenciones para tener buenos resultados precisan ir acompañadas de buen conocimiento.

12.- Sé tenaz y perseverante

Ortega y Gasset decía: la realidad es la contravoluntad. Transformar la realidad de nuestro país exige mucho talento, pero también exige constancia y paciencia. Las resistencias serán múltiples. No desmayes¡.

13.- Respeta siempre a las personas que están tras los logos

Muchas entidades te pediran audiencia. Pero las entidades están formadas por personas. Reconócelas y  respétalas siempre. Sé bienpensante. Conoce, comprende, no tengas prisa en juzgar. Valora su tiempo y su esfuerzo. Esas personas no son tus súbditos, son las personas, al votar,  confiaron en ti y te encumbraron a la posición que ocupas temporalmente. Y, sobre todo, no les juzgues por sus formas. Tras las corbatas hay gente con valores y dentro de las camisetas hay personas muy  profesionales. No seas formalista. Ve al fondo de la cosas y de las personas. 

14.- Cultiva la esperanza.  

André Malraux decía: el motor de la revolución es la esperanza. Para construir, rápido, la nueva economía baja en carbono que necesitamos tenemos que realizar muchos cambios disruptivos. Para realizarlos no hay nada más trascendental que crear una ilusión colectiva, un sueño común, una esperanza compartida que concite el esfuerzo de toda la sociedad. Tu función es inspirar y alentar ese sueño.


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