diarioresponsable.com | Nuestro mundo, con sus necesidades reales o ficticias, con nuestro conocimiento, con nuestro trabajo, con nuestras diferencias, con nuestras circunstancias, es cada día más inestable y sobre todo menos libre para la mayoría de los ciudadanos. Es preciso y urgente tomar conciencia de esta situación para responsabilizarnos de nuestros actos y sus consecuencias.

El mundo que vivimos está globalizado, digitalizado y por tanto interrelacionado. Deben existir posibilidades reales de asumir todos las mismas premisas para encontrar soluciones sobre la viabilidad humana. Sabemos que todos, como seres humanos nos necesitamos, nos complementamos, y además que todos, desde una posición individual y colectiva debemos aportar nuestro conocimiento, además de esfuerzo, para evitar una aceleración continua hacia lo desconocido. Somos conscientes de que el calentamiento global es una realidad, que la falta de materias primas se acrecienta, que las desigualdades económicas se incrementan y sin embargo nuestra actitud permanece casi inalterable, sin saber hacia dónde vamos y cuáles serán sus consecuencias.

El esfuerzo que realizamos no debe, ni puede, ser baldío, sino que ha de estar dirigido hacia un fin concreto. Por tanto, debe estar canalizado a través de organizaciones e instituciones que han de ser justas y además estar bien dirigidas para cumplir con el objetivo pretendido. Todos tenemos la obligación de mejorarlas allí donde estemos, anteponiendo el interés de  las mismas sobre el interés particular, ya sea social, económico o de puro hedonismo.

La responsabilidad, la austeridad, el esfuerzo, o cualquier actitud individual, han de ser compatibles y homologables con la trasparencia y la viabilidad. Sin duda para acercarnos al objetivo, lo primero que tenemos que asimilar es el buen uso del lenguaje, siendo claro, conciso y sin alternativas arbitrarias que siempre son interesadas.  

Nuestra sociedad tiene que ser consciente de que, si queremos evolucionar, ha de priorizar la formación ética de los ciudadanos, de las instituciones políticas, económicas, científicas y sociales. Es preciso realizar controles para conocer su evolución, no para conseguir estadísticas o dar titulares de prensa, sino que debe tener como fin corregir e incrementar el comportamiento moral.

Todos, expresión reiterada intencionadamente, tenemos la tendencia a aceptar esta idea según el interés particular, viendo la paja en el ojo ajeno sin percatarnos de la viga en el nuestro. Aristóteles hablaba de lo universal (lo que es válido en un caso debe serlo para todos) cuando poco o nada hacía pensar en la globalización.

Es absolutamente prioritario reconocer que los hechos son unos y, aún pudiendo analizarlos desde diferentes perspectivas, no podemos relativizarlos hasta encontrar nuestro interés particular. La defensa de nuestros intereses individuales o colectivos tiene que hacerse con la verdad y ésta es universal.

Pedro Rodríguez Castañeda

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