La farmacéutica del Reino Unido GlaxoSmithKline (GSK) tendrá que pagar una multa de 2.400 millones de euros para acabar a querellas de autoridades estadounidenses que lo acusan de promoción ilegal de medicamentos y declaraciones de precios engañosas. En dos palabras, por fraude.
La compañía está acusada de la "promoción ilegal de ciertos medicamentos, de no revelar información relacionada con la seguridad de éstos y de hacer declaraciones falsas sobre los precios". Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos "este es el mayor acuerdo amistoso de una compañía de salud en la historia de Estados Unidos y la mayor cantidad pagada por una compañía farmacéutica".
El fraude concierne en especial a tres medicamentos. Uno de ellos es el Paxil, el cual GSK "comercializó" falsamente como un antidepresivo para niños, cuando nunca había sido aprobado como tal por las autoridades sanitarias. Otro es el Avandia, un antidiabético vendido por GSK sin alertar sobre el riesgo de ciertos efectos secundarios. Y el tercero es el Wellbutrin, un fármaco para tratar la depresión severa que GSK publicitó como un medicamento para "estar más delgado o tener más relaciones sexuales".
Es en estos momentos cuando conviene echar un vistazo la misión y el espíritu que GlaxoSmithKline expone en su web, ya que de su estrategia en responsabilidad social no dice nada.:
Nuestro Espíritu
"Asumimos nuestro compromiso con el entusiasmo de los emprendedores y el ímpetu derivado de la búsqueda permanente de la innovación. Valoramos el desempeño alcanzado con integridad. Lograremos el éxito como líderes a nivel mundial con todos y cada uno de nuestros empleados, quienes brindan su colaboración de forma apasionada y constante".
Cualquier parecido con la realidad es pura fantasía.
Deberían cambiarlo...