Las cifras son alarmantes. No sólo aún son millones los niños que se ven obligados a trabajar en el mundo, sino que más de la mitad están expuestos a trabajos peligrosos. Algo que tiene graves consecuencias.
El informe “Niños en trabajos peligrosos: Lo que sabemos, lo que debemos hacer”, que acaba de publicar la OIT y que está basado en estudios realizados tanto en países desarrollados como en desarrollo, dice que cada minuto del día en algún lugar del mundo hay un niño trabajador que sufre un accidente, enfermedad o trauma psicológico relacionado con su trabajo.
Y contrariamente a lo que se pudiera pensar a primera vista, el problema de los niños en trabajos peligrosos no está limitado a los países en desarrollo. Hay evidencias en Estados Unidos y en Europa de alto grado de vulnerabilidad de los jóvenes a accidentes en el lugar de trabajo.
La OIT pide medidas urgentes para erradicar el trabajo infantil y, en especial, en de carácter peligroso para los niños. Y en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se celebra el domingo, esta organización intyernacional exhorta a los países a: