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Está aquí y ha llegado.

Es la siguiente generación en la gestión de las organizaciones. Es la siguiente generación en entender que formamos parte de un todo. Es la siguiente generación que quiere la R-Evolución. No alardea, no es vanidosa o egocéntrica ni endogámica ni huraña. No se dedica a parafrasear a los de siempre para ser más cool pero sin entender el mensaje.

 Una generación sencilla que escucha a sus ancestros, que entiende que se deben destapar las heridas y dejarlas al aire para que se curen. Una generación con mucho sentido común, honesta, humilde, generosa, social, asertiva, constructiva y valiente. Pero tiene prisa. Ha esperado pacientemente hasta el momento actual, a que el ser humano sepa que reacciona a base de golpes y a proponer alternativas diferentes. Que pueden chocar con un sistema asumido desde los griegos. Que no resultará fácil comprender por la mayoría. Pero que sabe lo que hace.

 Es una generación que no tiene miedo a ser juzgada y que quiere reconocer sus errores. Que los expone públicamente con un único fin: corregir. Corregir el rumbo, deshacer para volver a construir, empezar casi de cero.

 Esa generación que pasa de los rollos megaguais para consolidar una total responsabilidad con su entorno. Social, económico y ambiental. Acepta su lugar en el todo.

 Es la generación que integra en su ADN el comportamiento socialmente responsable. Realmente ético. Y lo hace desde cada uno de los miembros de sus consejos de administración hasta cada una de las personas de las cadenas de producción. Asumen individualmente lo que van a realizar globalmente. Y de ahí, al todo.

 Es esa generación la que ha nacido. Y seguramente tú sepas si ya eres o quieres ser la Next Generation. Ya sabes lo que hay que cambiar.

 Si no existe, demuéstrame que estoy equivocada.

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