Orencio VázquezMe gustaría compartir con los lectores de Diario Responsable este análisis sobre la situación económica y social en España junto con las medidas adoptadas por el Ejecutivo.  Durante 6 posts, este es el segundo,  intentaré hacer un recorrido desde los antecedentes de la crisis, centrándonos en el caso de España con un análisis de las soluciones tomadas por el gobierno así como propuestas para un cambio de modelo.

 

Orencio Vázquez

 

 

 

Seis razones para una crísis: de la economía productiva a la economía especulativa (I)

 

II -Concentración de poder




Las grandes empresas multinacionales concentran cada vez mayores tasas de poder.  35.000 empresas participan en el 70% del comercio mundial, más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realiza entre multinacionales y controlan el 75% de las inversiones mundiales. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalen al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo.

En las últimas décadas se ha producido un proceso de concentración horizontal, entre empresas de un mismo sector; y vertical, empresas que se dedican a actividades complementarias. Los procesos de concentración son especialmente peligrosos en sectores que proveen al mercado de bienes y servicios básicos. Uno de los sectores más afectados por los procesos de concentración es el de Medios de Comunicación, que además de haber estado sometido a fuertes procesos de concentración, se encuentra supeditado a los mercados e ingresos publicitarios de grandes grupos económicos, restando independencia a los mismos y rompiendo con el papel asignado por la sociedad de servir como autentico mecanismo de control. Recientemente hemos podido asistir a la sustitución de un canal de información y debate como CNN+ por la emisión 24 horas de Gran Hermano.

Otro aspecto que ha generado una distorsión en la disciplina económica y que ha aportado al proceso de suplir los intereses individuales sobre los colectivos y, en algunos casos, sobre los propios intereses de los accionistas, es la diferencia entre propiedad de empresas cotizadas y la gestión de las mismas. En muchos casos, los  órganos de gobierno de las empresas cotizadas están controlados por personas que no tienen participación en la sociedad. Las políticas retributivas, en la mayor parte de las sociedades, son aprobadas por el propio consejo de administración. Un componente de estas políticas retributivas es el variable, en muchos casos ligados a objetivos a corto plazo provocando la adopción de decisiones que distorsionan los mercados. El desequilibrio o brecha salarial existente entre trabajadores de una misma empresa es cada vez mayor. Existe una clase privilegiada de trabajadores que llegan a percibir retribuciones por diferentes conceptos en algunos casos más de 1.000 veces superiores que a una masa crítica de trabajadores que residen en la misma ciudad y de 50.000 veces más si lo comparamos con trabajadores del grupo que residen en terceros países.


Este sistema retributivo inequitativo  ahonda las desigualdades, va en contra de la cohesión social, contribuye a la crisis del estado de bienestar y fomenta la ruptura social. En 2007 las 15 empresas que registraron mayores pérdidas por sus estropicios financieros abonaron a sus ejecutivos 317 millones de dólares, es decir, el 30% más que el año anterior (Vidal Beneyto, J), mientras descapitalizaban a sus empresas y miles de trabajadores eran despedidos.#La brecha salarial entre trabajadores se ha incrementado exponencialmente en las últimas décadas; “Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más” (Robert Reich en Wall Street Journal, citado por Vidal-Beneyto, 2009)#. De acuerdo con una encuesta de estructura salarial publicada por el Instituto Nacional de estadística (2006), en España la brecha entre lo que cobran los ejecutivos y lo que recibe un asalariado medio aumentó un 45% entre 1995 y 2006. De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, 6 de cada 10 trabajadores no llegan a 1.100 euros brutos al mes.


De la misma manera nos encontramos con que el peso de los salarios en el PIB (tanto de la UE.15 como de España) se ha ido reduciendo y pasando a convertirse en beneficios de las empresas y de los movimientos de capital. Por ejemplo, en la media de la UE el peso del salario en el PIB ha pasado del 67,2% en su máximo histórico en 1975, al 56´8 % de 2007 según Eurostat. En ese mismo periodo España ha ido siempre por debajo de la media europea según declara la propia comisión que cifraba el peso de los salarios en el PIB español del 67,9% en 1976, pasando a ser el 54,5% en 2007.

Sin embargo, los beneficios empresariales han ido variando a la inversa, creciendo a la par que disminuía el peso del salario. Entre 1999 y 2006, los beneficios empresariales crecieron un 36,6% en la zona euro. Para el caso español los datos son escalofriantes: entre 1999 y 2006 las empresas españolas han visto aumentar sus beneficios netos un 73%. Es decir, que cada vez el trozo de tarta para salarios es menor, aumenta el beneficio empresarial sin que lo hagan ni salarios ni costes laborales, y para colmo la diferencia entre los salarios más altos y los más bajos también crece.<

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