Publicado el

En los últimos tiempos, nuestro día a día se ve constantemente por una retahíla de noticias que parecen girar en torno a un único tema: la crisis. El seísmo provocado por el descalabro de algunos sectores del sistema financiero ha sacudido la economía mundial hasta los cimientos, provocando una reacción en cadena a escala mundial sin precedentes; oímos hablar insistentemente de reajuste, deflación, recesión... y así hasta el infinito, mientras empresas y particulares intentan capear el temporal del mejor modo posible, oteando un horizonte que no se presenta plácido a corto plazo.

 

Ramón Prats 

ramon 01 En los últimos tiempos, nuestro día a día se ve constantemente por una retahíla de noticias que parecen girar en torno a un único tema: la crisis. El seísmo provocado por el descalabro de algunos sectores del sistema financiero ha sacudido la economía mundial hasta los cimientos, provocando una reacción en cadena a escala mundial sin precedentes; oímos hablar insistentemente de reajuste, deflación, recesión... y así hasta el infinito, mientras empresas y particulares intentan capear el temporal del mejor modo posible, oteando un horizonte que no se presenta plácido a corto plazo.
Pero desde estas líneas queremos hablar de un aspecto de la coyuntura actual que nos preocupa tanto o más que la vertiente económica, y que no es otro que la crisis de valores subyacente. Las actuaciones de determinadas personas y entidades, en un anhelo de beneficios inmediatos y sin pararse a sopesar las consecuencias de su estrategia en un entorno cada vez más interconectado, han minado la base sobre la que se ha erigido un gigante con pies de barro que ahora se ha visto sacudido con violencia.
 

Los valores deben ser aquello que confiere un sentido profundo a las acciones que emprendemos, ese estilo propio del que queremos impregnar nuestros esfuerzos, y mediante los que buscamos añadir ese algo más que nos haga distintos. Los valores son maleables, se transforman ante las demandas de un mundo en constante cambio, pero siempre dirigidos hacia el bien común y la mejora del servicio, que es el fin último de nuestra existencia. Como apunta Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, la reflexión ética es un ejercicio delicado, ya que requiere capacidad de anticipación: no hay que pretender describir los valores, sino entender cómo pueden transformarse, y transformarnos a su vez.

En esta continua búsqueda de la diferenciación, Commo cumple 5 años. Una historia incipiente de trabajo, de diálogo con nuevas realidades, de ilusiones  que han ido perfilando lo que hoy es, y a la que todas las personas que han formado parte de nosotros han contribuido de un modo u otro. De toda esta experiencia hemos aprendido poderosas lecciones, que nos impulsan a seguir teniendo siempre una idea más, un concepto mejor. Y coincidiendo con nuestro aniversario, queremos hacer extensiva nuestra felicitación a Diario Responsable por el éxito de su proyecto, como medio abanderado de la responsabilidad empresarial, y como portavoz de unos valores y un mensaje de creencia en que otro modo de hacer las cosas es posible.
  

El desafío en nuestros días pasa por seguir trabajando de forma ética y responsable, pero en un marco de interrelaciones cada vez más complejas, de incertidumbres que constituyen por igual tanto una amenaza como una oportunidad. Probablemente sean sobradamente conocidas las inspiradoras palabras de Albert Einstein, quien estaba convencido que la creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura, y que es en la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Os animamos pues a que entre todos nosotros busquemos las oportunidades. Invitaros a que sigáis compartiendo con nosotros vuestra dedicación, profesionalidad y talento, a que sigáis aportando luz para seguir escribiendo juntos una historia común que nos lleve a hacer valedera nuestra apuesta por los valores verdaderos; aquéllos que nos permitirán aprender de nuestra actuación pasada y guiarán nuestros pasos en el futuro. Pues ellos son inherentes a nuestra singular identidad y son los que nos permiten, en definitiva, seguir apostando por aquello que nos da sentido: ideas y actitudes.
 
 

En este artículo se habla de:
Opinión

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies