María Teresa Domínguez, Presidenta de Foro de la Industria Nuclear EspañolaLas centrales nucleares producen el 18% de la electricidad que consumimos en España a un precio competitivo y sin emitir gases de efecto invernadero. Los ocho reactores en operación aseguran un suministro de electricidad libre de emisiones de gases de efecto invernadero y aportan al sistema la seguridad de la electricidad que se produce todos los días del año sin interrupciones.

 

María Teresa Domínguez

Presidenta de Foro de la Industria Nuclear Española

 

 

 María Teresa Domínguez, Presidenta de Foro de la Industria Nuclear EspañolaLas centrales nucleares producen el 18% de la electricidad que consumimos en España a un precio competitivo y sin emitir gases de efecto invernadero. Los ocho reactores en operación aseguran un suministro de electricidad libre de emisiones de gases de efecto invernadero y aportan al sistema la seguridad de la electricidad que se produce todos los días del año sin interrupciones.
 

   Un país como España con un 85% de importaciones de recursos naturales precisa de una estrategia energética que permita una dependencia menor del exterior, garantice el suministro eléctrico y ayude a cumplir con los compromisos adquiridos en Kioto. Pero además esta estrategia energética tiene que revisar las políticas de ahorro energético y conseguir un mix económicamente viable. 
 

  Ante la situación por la que atraviesa España, lo responsable no es tomar decisiones en base a caprichos personales o decisiones que no contemplan criterios técnicos o de seguridad de suministro. En realidad, ni en épocas de bonanza, los caprichos personales en política son responsables. Es evidente que el uso de los reactores actuales a largo plazo y la construcción de nuevas unidades nucleares tiene que ser una decisión de Estado, que más allá de puros dogmatismos, establezca una línea pragmática de lo que será nuestra estructura energética de futuro.
 
 
No podemos permitirnos el lujo de seguir divagando sobre las perspectivas de esta fuente de energía, incluyendo su futuro en programas electorales como herramienta política, etc., cuando la factura eléctrica incrementa los pesares de los españoles que tienen problemas para llegar a fin de mes.  
 
 
 Nos enfrentamos a retos muy serios en el sector de la energía. Según el último informe de la Agencia Internacional de Energía donde se plantean los escenarios y estrategias hasta el año 2050, está previsto que el crecimiento de la economía mundial se multiplique por cuatro de aquí al año 2050. Como señala este informe, es necesaria una revolución mundial en las formas de suministro y consumo de energía y apuntan a una flexibilización para que cada país elija qué combinación concreta de energía fósil, fuentes renovables y tecnología nuclear. Tenemos que tomar decisiones y anticiparnos a las necesidades de una sociedad dependiente de energía. Si renunciamos ahora al desarrollo de la tecnología nuclear, estamos perdiendo el tren de una tecnología altamente cualificada, donde además la industria española es puntera y capaz de exportar sus servicios a todos los países con proyectos de ampliación de sus parques nucleares como EE.UU y China.  
 

  En España, sindicatos, grandes consumidores, empresarios, académicos y, progresivamente, también la sociedad ven en la energía nuclear una opción de futuro. Por sus ventajas económicas la energía nuclear tiene condiciones favorables para ocupar un lugar importante dentro de una planificación energética coherente, que tenga como objetivo la diversificación de las fuentes energéticas con un mínimo coste de abastecimiento. Lo responsables es apostar por la energía nuclear.

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