RSE y nuevos negociosEn algunas de nuestras universidades se está impulsando a los alumnos de administración de empresas a crear nuevos negocios. Sin embargo, se debe tener claro que el mercado ya no acepta más de lo mismo y no solo exige más innovación, sino que aboga por una sociedad más consciente en cuanto a calidad de productos y servicios, honestidad y transparencia de las empresas.
RSE y nuevos negocios

 

En algunas de nuestras universidades se está impulsando a los alumnos de administración de empresas a crear nuevos negocios. Sin embargo, se debe tener claro que el mercado ya no acepta más de lo mismo y no solo exige más innovación, sino que aboga por una sociedad más consciente en cuanto a calidad de productos y servicios, honestidad y transparencia de las empresas.

 

De esta forma, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se yergue como una nueva manera de gestionar el negocio.

 

Esta nueva gestión pretende establecer un diálogo abierto entre la empresa y todas las partes que se ven afectadas por ella, obligándola a responsabilizarse y a rendir cuentas del resultado de sus actos a la sociedad.

 

La RSE abre la posibilidad de integrar este concepto de gestión dentro de la planeación estratégica.

 

Integrar no es lo mismo que agregar; integrar significa que RSE viene a formar parte y a trabajar por alcanzar los objetivos conjuntos de la organización.

 

"Una buena planificación e integración de la RSE ofrece ventajas a las empresas".

 

Es decir, de la misma manera en que los departamentos de mercadeo, ventas, contabilidad, recursos humanos, etcétera, contribuyen en la consecución de la misión y la visión de la compañía, la RSE puede y debe aportar esfuerzos en esta misma dirección.

 

Algunas firmas se han dado cuenta de la importancia de la RSE y han agregado políticas puntuales dentro de su gestión, pero no todas han sido capaces de integrarla a la estrategia de negocios.

 

Una buena planificación e integración de la RSE, ofrece a las organizaciones ventajas como la disminución de rotación de personal, la eficiencia energética, mayor atractivo para los inversionistas y menores riesgos de daños en su reputación corporativa (sabemos que la incorrecta actuación de una empresa es muy castigada por los consumidores y la sociedad en general).

 

A diferencia de las compañías constituidas, el emprendedor tiene la ventaja de que está empezando con la planificación estratégica. Por lo tanto, los esfuerzos para integrar la RSE al nuevo sistema son menores pues no busca la adaptación de esta a la gestión empresarial ya existente, sino que la crea en conjunto con todas las demás estrategias de la nueva organización, logrando sinergias positivas que permitan al negocio caminar en el mismo sentido.

 

Si bien es cierto una firma nueva difícilmente pueda hacer labores de acción social, por lo menos durante su primera etapa de vida, sí es posible que trabaje conforme a buenas prácticas empresariales, que influyan positivamente en el entorno que las rodea, creando una ventaja competitiva y una situación de ganar-ganar para todas las partes interesadas.

 

Insto a los emprendedores a crear empresas rentables, innovadoras, justas y sostenibles en el tiempo, para que aporten al desarrollo del país mediante una gestión transparente y responsable de sus actividades.

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