
En un contexto marcado por las altas temperaturas que afectan a amplias zonas de Europa, Guterres alertó de que la crisis climática y la dependencia de los combustibles fósiles siguen alimentando riesgos económicos, energéticos y sociales a escala mundial. Según explicó, fenómenos recientes como las tensiones en Oriente Medio o las interrupciones en rutas estratégicas de transporte marítimo evidencian la vulnerabilidad de un modelo energético basado en petróleo, gas y carbón.
Durante su intervención, el responsable de la ONU defendió que la respuesta pasa por una transición rápida y justa hacia las energías limpias, acompañada de mayores inversiones en adaptación climática, resiliencia y apoyo a las comunidades más expuestas a los impactos del cambio climático.
La propuesta presentada por Naciones Unidas plantea una batería de medidas destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y reforzar la seguridad energética global.
Entre las prioridades figura una reducción acelerada de las emisiones durante esta década para alcanzar la neutralidad climática en 2050. Guterres subrayó especialmente la necesidad de actuar sobre el metano, uno de los gases de efecto invernadero con mayor capacidad de calentamiento.
El plan también apuesta por mantener el crecimiento de las energías renovables, eliminar los subsidios destinados a nuevos proyectos fósiles y gravar los beneficios extraordinarios de las grandes compañías del sector para financiar medidas de protección social y apoyar la transición energética.
Uno de los aspectos más novedosos del discurso fue la referencia al rápido crecimiento de la inteligencia artificial y sus consecuencias ambientales.
Guterres reclamó que las grandes empresas tecnológicas publiquen información detallada sobre la huella de carbono, el consumo de agua y el uso de suelo asociados a sus centros de datos. Además, pidió que estas infraestructuras funcionen exclusivamente con energías renovables antes de finalizar la década.
El secretario general recordó que la demanda energética de los centros de datos vinculados a la IA está creciendo de forma acelerada y advirtió de que, si no se adoptan medidas, su consumo de recursos podría convertirse en un desafío añadido para los objetivos climáticos globales.
La hoja de ruta de Naciones Unidas también pone el acento en la necesidad de reforzar la adaptación frente a fenómenos extremos como olas de calor, inundaciones, sequías o tormentas cada vez más intensas.
Guterres pidió a los países desarrollados que incrementen los recursos destinados a adaptación climática y cumplan los compromisos internacionales de financiación. Asimismo, reclamó un mayor acceso a financiación asequible para los países en desarrollo, muchos de los cuales afrontan costes de endeudamiento muy superiores a los de las economías avanzadas.
El dirigente destacó especialmente el potencial renovable de regiones como África, que concentra una gran parte de los recursos solares del planeta pero sigue recibiendo una fracción reducida de la inversión global en energía limpia.
La estrategia presentada por la ONU concluye con un llamamiento a proteger la ciencia y combatir la desinformación climática. Guterres alertó de que la difusión de información falsa continúa retrasando la acción frente al cambio climático y erosionando la confianza pública en la evidencia científica.
Por ello, defendió el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, el respaldo a la investigación y la protección de periodistas y defensores ambientales que trabajan para informar sobre los riesgos climáticos y sus consecuencias.
Más de una década después de la aprobación del Acuerdo de París, Naciones Unidas insiste en que el margen para limitar el aumento de la temperatura global se estrecha. Aunque el objetivo de mantener el calentamiento en torno a 1,5 °C sigue vigente, la organización advierte de que los próximos años serán decisivos para evitar impactos cada vez más graves sobre los ecosistemas, las economías y millones de personas en todo el mundo.