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La respuesta es sí. Así lo muestra un estudio publicado en 2023 por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea. Es más, la investigación sitúa en España varias regiones entre las más vulnerables a escenarios climáticos adversos. La pregunta entonces es ¿están cambiando realmente los turistas sus hábitos por esta razón? CaixaBank Research ha buscado respuestas en datos agregados y anonimizados sobre los pagos con tarjeta que se efectúan entre julio y agosto en sus TPV.
El impacto del cambio climático en el turismo: ¿Una realidad innegable?

Los impactos del cambio climático se manifiestan de manera cada vez más tangible y lamentablemente, con una irreversibilidad cada vez más evidente. Este fenómeno de alcance global no discrimina sectores y el turismo no escapa a sus consecuencias. Desde el aumento de las temperaturas hasta la ocurrencia de eventos climáticos extremos, el cambio climático está dejando su huella en la industria turística de una manera que no podemos ignorar.

Con el propósito de profundizar en esta realidad en España, CaixaBank Research ha llevado a cabo una investigación exhaustiva basada en datos agregados y anonimizados sobre los pagos con tarjeta realizados durante los meses de julio y agosto en sus terminales de punto de venta. Los resultados son reveladores: el gasto turístico en la costa atlántica experimenta un crecimiento mucho más marcado que en el sur del Mediterráneo. Estas zonas templadas están emergiendo como refugios frente al cambio climático.

El análisis revela que a medida que aumenta la temperatura, las personas buscan destinos más frescos, transformando así la dinámica de la industria turística. Específicamente, la comparación del gasto turístico entre julio y agosto de 2019 y el mismo período de 2023 muestra este cambio de tendencia. Además, se emplearon estos datos para contrastar con otras variables como la temperatura media de los municipios o su tipología (costera, urbana o rural).

A partir de estos análisis, una de las conclusiones principales es que el gasto turístico ha experimentado un incremento más significativo en las zonas con temperaturas más bajas de España. En concreto, en 2023, este indicador aumentó aproximadamente un 45 % en los municipios con temperaturas medias por debajo de los 17 grados Celsius. Por el contrario, en aquellos con temperaturas más elevadas (por encima de los 23 grados Celsius), el aumento del gasto osciló entre el 25 % y el 35 %. Es importante contextualizar estos hallazgos: el verano de 2023 se posicionó como el tercer verano más cálido en España desde que se tienen registros.

El estudio realizado por el departamento de investigación de la entidad financiera también investigó cuáles son las principales preferencias de los turistas: ¿playa, ciudad o montaña? Los resultados muestran que la diferencia en el aumento del gasto es mucho más pronunciada en municipios costeros y urbanos. Dependiendo de su temperatura media, esta diferencia puede alcanzar hasta 10 puntos porcentuales a favor de los destinos más frescos (con menos de 21 grados Celsius) en comparación con los más cálidos, es decir, aquellos que superan los 25 grados Celsius de temperatura media. Curiosamente, la temperatura parece tener un impacto menor en el gasto turístico en municipios rurales, aunque esto podría atribuirse en parte al auge del turismo rural posterior a la pandemia. Esto indica que los municipios costeros y urbanos de las zonas menos cálidas se están volviendo cada vez más atractivos para los turistas, y esto podría intensificarse en un contexto de aumento de las temperaturas.

Sin embargo, todas estas transformaciones se ven afectadas significativamente por las olas de calor. El verano de 2023 estuvo marcado por picos de temperaturas extremas, lo que lo convirtió en el tercero más cálido registrado en España. Por lo tanto, es válido cuestionar cómo estas condiciones sofocantes afectan la actividad de los turistas. El informe elaborado por CaixaBank Research concluye que, durante las olas de calor, el gasto turístico disminuye y, además, los turistas tienden a realizar más actividades durante la noche. En concreto, el análisis muestra que el gasto turístico agregado disminuye a un ritmo del 0,12 % por cada grado que la temperatura media de ese día supere la media diaria histórica del municipio. Esta disminución es más notable durante las horas centrales del día (0,27 % de 12 a 17 horas), mientras que durante la noche experimenta un aumento del 0,14 % (de 22 a 7 horas).

¿Cómo puede responder el sector turístico a esta realidad? El informe sugiere algunas estrategias para que el sector sea más resiliente y se adapte a este nuevo escenario. Ante un panorama de cambio climático en el que se espera un aumento continuo de las temperaturas, será esencial implementar medidas y estrategias innovadoras y adecuadas. En este sentido, se propone el desarrollo de infraestructuras resistentes al clima, un replanteamiento de las experiencias turísticas para que se adapten a una amplia gama de temperaturas, así como la promoción de prácticas sostenibles para reducir el impacto del sector en el clima, una demanda cada vez más importante para los turistas al elegir destino.

Entre las acciones que pueden llevar a cabo los destinos turísticos se encuentran la promoción de actividades acuáticas durante las horas centrales del día en las zonas costeras, la mejora de las zonas de sombra y refrigeración en las playas, así como la organización de mercados o eventos nocturnos para que los turistas puedan escapar del calor y disfrutar de su estancia. En las áreas rurales, mantener el interés y el gasto turístico podría lograrse mediante la promoción de actividades naturales temprano por la mañana o por la noche, y diversificando la oferta turística con más opciones de interior.

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