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Los 193 Estados miembros de la ONU adoptaron el pasado 19 de junio un importante acuerdo sobre biodiversidad marina tras casi dos décadas de negociaciones para forjar un enfoque común de conservación en aguas fuera de las jurisdicciones nacionales, las cuales abarcan dos tercios de los océanos del planeta.
Más allá de las fronteras: histórico acuerdo sobre biodiversidad marina

Naciones Unidas ha publicado un artículo en el cual explica por qué el nuevo tratado de alta mar es crucial para el mundo y destaca cinco puntos clave sobre por qué es importante para el mundo. Adoptado por la Conferencia Intergubernamental sobre Biodiversidad Marina de las Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional, el tratado de alta mar busca asumir la administración del océano en nombre de las generaciones presentes y futuras, en consonancia con la Convención sobre el Derecho del Mar. Este nuevo acuerdo contiene 75 artículos cuyo objetivo es proteger y garantizar el uso responsable del medio marino, mantener la integridad de los ecosistemas oceánicos y conservar el valor inherente de su diversidad biológica.

En primer lugar, los expertos resaltan que se trata de una nueva protección más allá de las fronteras.  Aunque los países son responsables de la conservación y el uso sostenible de las vías navegables bajo su jurisdicción nacional, la alta mar cuenta ahora con una protección añadida frente a tendencias destructivas como la contaminación y las actividades pesqueras insostenibles."El océano es la sangre vital de nuestro planeta, y hoy ustedes han inyectado nueva vida y esperanza para darle una oportunidad de luchar", dijo el lunes a los delegados el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Según estimaciones de la ONU, si no se toman medidas, en 2050 podría haber en el mar más plástico que peces. En segundo lugar, Naciones Unidas afirma que esto hará que los océanos efectivamente estén más limpios. Productos químicos tóxicos y millones de toneladas de residuos plásticos están inundando los ecosistemas costeros, matando o hiriendo a peces, tortugas, aves y mamíferos marinos, e introduciéndose en la cadena alimentaria para acabar siendo consumidos por los seres humanos.

Más de 17 millones de toneladas de plástico entraron en los océanos del mundo en 2021, lo que representa el 85% de los desechos marinos, y se espera que las proyecciones se dupliquen o tripliquen cada año hasta 2040, según el último informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es por ello, que el tratado pretende reforzar la capacidad de recuperación y contiene disposiciones basadas en el principio de "quien contamina paga", así como mecanismos de resolución de conflictos.Según las disposiciones del tratado, las partes deben evaluar los posibles impactos ambientales de cualquier actividad prevista fuera de sus jurisdicciones.

En tercer lugar, el acuerdo busca una gestión sostenible de la pesa. Cabe aclarar que más de un tercio de las poblaciones mundiales de peces están sobreexplotadas, según la ONU. Por tanto, el tratado subraya la importancia de la creación de capacidad y la transferencia de tecnología marina, incluido el desarrollo y fortalecimiento de la capacidad institucional y los marcos o mecanismos reguladores nacionales. Esto incluye aumentar la colaboración entre las organizaciones de mares y las organizaciones regionales de gestión de la pesca.

En cuarto orden, la nueva disposición también apunta a bajar las temperaturas. El calentamiento global está elevando la temperatura de los océanos a nuevos niveles, provocando tormentas más frecuentes e intensas, la subida del nivel del mar y la salinización de las tierras costeras y los acuíferos. Para hacer frente a estas preocupaciones urgentes, el tratado ofrece orientación, entre otras cosas mediante un enfoque integrado de la gestión de los océanos que aumente la resiliencia de los ecosistemas para hacer frente a los efectos adversos del cambio climático y la acidificación de los océanos, y que mantenga y restaure la integridad del medioambiente, incluidos los servicios del ciclo del carbono.Las disposiciones del tratado también reconocen los derechos y los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas y las comunidades locales, la libertad de investigación científica y la necesidad de un reparto justo y equitativo de los beneficios.

Finalmente, las y los expertos afirman que se trata de un acuerdo vital para hacer realidad la Agenda 2030.  Algunos de los objetivos y metas incluyen el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, que pretende, entre otras cosas, prevenir y reducir significativamente la contaminación marina de todo tipo para 2025, y poner fin a la pesca excesiva mediante planes de gestión basados en la ciencia con el fin de restaurar las poblaciones de peces en el menor tiempo posible.El nuevo acuerdo permitirá el establecimiento de herramientas de gestión por zonas, incluidas las áreas marinas protegidas, para conservar y gestionar de forma sostenible hábitats y especies vitales en alta mar y en la zona internacional de los fondos marinos. El tratado también tiene en cuenta las circunstancias especiales a las que se enfrentan los pequeños Estados insulares y los países en desarrollo sin litoral.

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