La boya de sa Dragonera (Mallorca) registró en junio temperaturas por encima de los 29,8 °C, una cifra sin precedentes en esa época del año. Y aún faltaban semanas para el pico del verano. El mar Mediterráneo se calienta entre 1,5 y 2 veces más rápido que la media de los océanos del planeta, y lo que en otro tiempo fue un mar templado, hoy comienza a parecerse a una bañera termal. El problema no es solo una sensación desagradable al nadar. El problema está bajo la superficie, donde se libra una batalla invisible. Y la estamos perdiendo.