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En el área de Gummi, estado de Zamfara se ha lanzado una alerta nutricional. Tras una pequeña investigación, los resultados fueron alarmantes: más de la mitad de los niños y niñas tenían desnutrición. De todos los menores examinados, casi uno de cada cuatro presentaba desnutrición severa y necesitaba atención médica urgente.

El hambre se ha vuelto paisaje cotidiano en Nigeria. La crisis social es cada vez más grave y la salud de millones de personas está en riesgo. En el área de Gummi, estado de Zamfara, los equipos de la ONG Médicos sin Fronteras (MSF)examinaron a más de 36.000 menores de cinco años en junio, tras recibir una alerta nutricional. Según datos oficiales de MSF, más de la mitad de los niños y niñas tenían desnutrición. De todos los menores examinados, casi uno de cada cuatro presentaba desnutrición severa y necesitaba atención médica urgente.  

En la región de Katsina a donde se padece inseguridad alimentaria crónica, los crecientes niveles de violencia han llevado a muchas comunidades al límite, incluyendo a unas 500.000 personas que fueron obligadas a huir de sus hogares. En los últimos años, los grupos armados conocidos localmente como “bandidos”, han intensificado los ataques, asesinatos, secuestros, saqueos y la violencia sexual. Muchas personas no pueden cultivar, el ganado es robado y los mercados y el comercio se ven interrumpidos en medio del aumento vertiginoso de los precios de los alimentos básicos, que se mantienen por encima del promedio de cinco años en la mayoría de los mercados nigerianos, en un contexto sanitario ya frágil.  

Michel-Olivier Lacharite, jefe de las operaciones de emergencia de MSF expresó:  “Solo en el estado de Katsina, nos estamos preparando para tratar hasta 100.000 niñas y niños con desnutrición este año en nuestro programa nutricional, y también hemos ampliado nuestra respuesta en los estados de Kebbi, Sokoto, Zamfara y Kano. La brecha del hambre ha comenzado y el pico de transmisión de la malaria que deterioraría aún más la salud y el estado nutricional de los niños y niñas aún está por llegar”. 

Desde la ONG advierten que, ante la crítica situación es necesaria mayor ayuda humanitaria.  “A pesar de nuestros llamados en los últimos meses a las organizaciones humanitarias y a las autoridades para que intensifiquen las actividades médicas, no hemos visto la movilización necesaria para evitar una crisis nutricional devastadora”, afirma Lacharite. “Ya es hora de reconocer las necesidades agudas de estos niños y niñas, e instamos encarecidamente a que el apoyo para salvar vidas sea una prioridad ahora”.  

Si la asistencia humanitaria actual está muy rezagada en el noroeste de Nigeria, se debe en parte a que la ONU no ha incluido a la región en su plan de respuesta humanitaria para el país para este 2022, que se centra principalmente en la situación crítica en el noreste de Nigeria. Como resultado, muchas organizaciones están luchando por hacer un seguimiento de las evaluaciones y asegurar el financiamiento para implementar el apoyo vital en el noroeste, a pesar de las agudas necesidades.  “La difícil situación de las niñas y niños con desnutrición en el noroeste de Nigeria no puede seguir siendo desatendida”, asevera Froukje Pelsma, jefe de misión en Nigeria de MSF. “Los donantes y agencias internacionales, incluyendo a UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, deben aumentar su apoyo a los centros de salud para brindar a las comunidades acceso al tratamiento nutricional, en colaboración con las autoridades nigerianas, que también deben contribuir”.  

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