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La situación mundial actual plantea retos abrumadores para las organizaciones sociales, de cooperación y humanitarias. En este escenario, cabe preguntarnos: ¿Cómo pueden las agencias de desarrollo aprender a prosperar en un mundo multicrisis? Un reporte recientemente publicado por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) propone la innovación como elemento central para estas organizaciones. Asimismo, afirma que estas deben cultivar alianzas y agilidad para prosperar en un entorno cada vez más complejo. Por otra parte, el documento plantea la urgente necesidad de avanzar en materia de desarrollo sostenible para alcanzar la Agenda 2030, sobre este punto, concluye que los actores estatales y no estatales deben trabajar en conjunto.
Cooperación al desarrollo: Innovar para salir de la crisis

El panorama actual en gran parte del mundo es complejo: crisis económica, social, medioambiental, efectos de la post pandemia y ahora se suman las consecuencias globales del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. Sin dudas, las agencias de desarrollo, operan actualmente en un contexto de múltiples crisis, con emergentes de diversos tipos. Es evidente que, desde siempre, los actores de la cooperación internacional están destinados a actuar en entornos frágiles, pero la magnitud de los retos actuales parece abrumadora.  

No se trata solo de una percepción de que el escenario es cada vez más complejo, Según la ONU, el mundo se enfrenta al mayor número de conflictos desde 1945: Ucrania, Yemen y Afganistán, por citar algunos ejemplos. El contexto geopolítico siempre ha sido clave para los actores trabajando en temas humanitarios y de desarrollo. En un mundo globalizado y cada vez más digitalizado, las crisis y los conflictos se extienden rápidamente a través de las fronteras y tienen numerosos y simultáneos efectos indirectos. Por último, pero no menos importante, la crisis climática combinada con el aumento de los precios de la energía y los alimentos está acelerando el debate sobre cómo lograr la transición energética.

En este contexto, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha publicado un reporte en que propone algunas claves para que este tipo de organizaciones puedan, no solo sobrevivir, sino también salir fortalecidas de las diversas crisis actuales. La cooperación internacional es crucial, pero las organizaciones implicadas no pueden hacer frente a los desafíos globales por sí solas.

En primer lugar, la investigación afirma que, por muy sombrío que sea el panorama, no hay que olvidar que la comunidad internacional dio una clara señal al comprometerse con la Agenda 2030. La adopción de los 17 ODS de la Agenda 2030 en 2015 supuso un cambio de paradigma. A pesar del terreno perdido durante la pandemia, los actores estatales y no estatales reconocen la importancia de actuar colectivamente. Además de la movilización de los Estados, los actores no estatales desempeñan un papel fundamental en la consecución de los ODS.

El problema principal radica en que los recursos de que disponen los países en desarrollo, nacionales, internacionales, públicos y privados- siguen sometidos a una gran presión. El documento advierte que el déficit de financiación anual de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los países en desarrollo ha aumentado de 2,5 a 4,2 billones de dólares como consecuencia de la pandemia. Este déficit no tiene en cuenta el desastroso efecto que la guerra en Ucrania tiene ya sobre los precios de la energía, la seguridad alimentaria y la estabilidad en un elevado número de países.

Ante esto, los expertos explican que queda poco tiempo y debemos actuar de inmediato. Para que la Agenda 2030 no fracase es necesario un aumento sustancial de los recursos, más allá de la ayuda oficial al desarrollo. Esto plantea la cuestión de cómo las agencias de desarrollo pueden reunir apoyo para aliviar y prevenir el aumento de los niveles de pobreza en todo el mundo.

El documento sostiene que la palabra clave aquí es asociación. Los ODS no se alcanzarán si los actores estatales y no estatales no cooperan. Cada uno de ellos debe utilizar sus puntos fuertes para reforzar su impacto. Los actores estatales tienen la responsabilidad de establecer los marcos adecuados. Se espera que garanticen que las políticas sean inclusivas y funcionen de acuerdo con el principio de No Dejar a Nadie Atrás. Esta es la promesa central y transformadora de la Agenda 2030 y es crucial para garantizar un desarrollo equitativo y fomentar la resiliencia de las sociedades.

La innovación, una palanca de transformación

Frente a esto, el documento del Foro Económico Mundial concluye que las agencias de desarrollo deben ser más ágiles, participar en múltiples alianzas y convocar cada vez más a las partes interesadas con el objetivo de abordar los retos mundiales. Aunque no se puede subestimar la importancia de la financiación para alcanzar los ODS, una mayor financiación no proporciona soluciones para todo. Para obtener resultados en los contextos más difíciles y ante los retos mundiales, los donantes, los organismos multilaterales y otras partes interesadas deben escucharse mutuamente y colaborar estrechamente para lograr resultados. La colaboración tiene que estar orientada a un propósito.

El mensaje que transmite el informe es contundente: el desarrollo sostenible requiere una nueva mentalidad por parte de todas las partes interesadas. Cuanto más difícil es el contexto, más necesarias son las organizaciones humanitarias. En esta "era de las crisis múltiples" a la que asistimos, las agencias de desarrollo siguen siendo relevantes, siempre y cuando piensen de forma diferente, innoven y se adapten a los nuevos retos. La clave será desarrollar redes más sólidas, seguir siendo ágiles y aspirar siempre a generar un mayor impacto.

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