Onur Genç, consejero delegado de BBVA, ha manifestado el pasado jueves 10 de marzo, la intención de la entidad financiera de ir más allá de la financiación y asesoramiento de sus clientes en la transición hacia un futuro sostenible.
BBVA invertirá en empresas que apuesten por la descarbonización

Para BBVA las finanzas sostenibles son un pilar fundamental en su estrategia. En esta línea, Onur Genç durante su participación en un evento organizado por el Institute of International Finance (IIF) ha defendido la importancia de desarrollar tecnologías libres de carbono en todos los sectores intensivos en emisiones, muchas de estas tecnologías no existentes a día de hoy. Junto al consejero delegado de BBVA, el evento ha contado con la participación de Anne Richards, CEO de Fidelity, y Sonja Gibbs, managing director y responsable de Finanzas Sostenibles del IIF, que moderó el panel.

El consejero delegado de BBVA ha destacado el papel de estas empresas innovadoras verdes y también el de BBVA. “Tenemos que acompañar a nuestros clientes en términos de financiación, pero también invirtiendo en compañías que están revolucionando esta transición e impulsando la innovación”, ha explicado.

Asimismo, Onur Genç ha solicitado que la regulación reconozca los esfuerzos medioambientales de las compañías en ese camino, especialmente aquellas intensivas en emisiones. “Lo que importa es la evolución”, ha explicado. En su opinión, los bancos no solo deben ser evaluados por cómo de sostenibles sean ellos y sus clientes, sino también por tener éxito y “ayudar a sus clientes a convertirse en sostenibles”. Por todo ello, ha manifestado que “la taxonomía es una prioridad”.

En esta misma línea, ha manifestado que la descarbonización “supone una inmensa oportunidad”. Esta transición requiere innovación y una “increíble” cantidad de inversión de capital. En concreto, —ha señalado— “en los próximos 30 años, será necesario invertir entre 250 y 300 billones de dólares, entre un 7% y un 8% del PIB mundial”. A su juicio, este ingente reto no solo tiene que ver con financiar aquellas actividades y proyectos puramente verdes, sino con ayudar al conjunto de la economía en esta transición.

Por último, se ha referido a los incentivos para atraer el capital hacia las tecnologías limpias. En su opinión, un mercado global del carbón que funcione correctamente sería una iniciativa muy poderosa para gestionar los efectos negativos de emitir CO2 y cambiar así los comportamientos de inversores y consumidores. Además también se ha referido a la necesidad de eliminar subsidios a los combustibles fósiles.

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