¿Está comprometido el sector energía y utilidades con los ODS? La respuesta es sí. El Pacto Mundial de Naciones Unidas España ha analizado los avances reportados por las entidades del sector en su publicación “El sector utilidades y energía: contribuyendo a la Agenda 2030. Hacia una economía baja en carbono” y afirma que el 100% de las empresas del sector energía y utilidades lleva a cabo acciones que contribuyen a los ODS.
Las empresas energéticas, fundamentales para alcanzar la Agenda 2030

Si bien es innegable que la contribución de todos los sectores es importante para alcanzar la Agenda 2030, lo cierto es que hay algunos sectores cuyo rol es más decisivo que otros. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible llaman a todos los actores del planeta a contribuir al cambio para alcanzar un horizonte sostenible en 2030; administraciones públicas, sociedad civil, mundo académico y empresas. Y dentro del ámbito empresarial el marco de Naciones Unidas plantea retos específicos para cada uno de los principales sectores económicos.

Concretamente, el sector energético y de utilidades es un agente determinante en el logro de un sistema más sostenible, basado en la Agenda 2030 y sus ODS, por varios motivos. En primer lugar, por el peso que tiene en nuestra economía: representa el 3% del PIB, empleando solo en suministro de electricidad y captación y distribución de agua a más de 140.000 personas. Y, en segundo lugar, porque la energía y los recursos naturales sirven de base para todos los sectores. En este escenario cabe preguntarnos: ¿Están las empresas energéticas y del sector utilidades asumiendo su papel en el desarrollo sostenible?

Para intentar dar respuesta a este interrogante, el Pacto Mundial de Naciones Unidas España han analizado los avances reportados por las entidades del sector en su publicación “El sector utilidades y energía: contribuyendo a la Agenda 2030. Hacia una economía baja en carbono”.  Esta revela, entre otras cosas, que el 100% de las empresas del sector energía y utilidades lleva a cabo acciones que contribuyen a los ODS. Estas acciones están centradas principalmente en cuatro Objetivos, que además están intrínsecamente relacionados con la naturaleza de su actividad:el ODS 7: Energía asequible y no contaminante (92,9%); el ODS 5: Igualdad de género (87,1%); el ODS 13: Acción por el clima (85,7%) y el ODS 9: Industria, innovación e infraestructuras (80%).

Otra importante conclusión que se desprende del estudio es que las empresas de energía y utilidades sobrepasan la media del resto de sectores en la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Asimismo, expertos del Pacto Mundial afirman que la totalidad de las empresas del sector conocen los ODS. En particular, el 72,9% lo hace en profundidad, situándose más de 25 puntos por encima de la media; y el 27,1% lo hace superficialmente.

La investigación da cuenta de un panorama muy favorable y de gran compromiso por parte de las empresas energéticas. Sin duda, el sector energía y utilidades es uno de los que mayores oportunidades puede encontrar en el marco de Naciones Unidas para el desarrollo sostenible y también uno de los que más transformaciones tendrá que asumir para aprovecharlas. Empero, siempre hay oportunidades de mejora. En cuanto a los retos del sector, el más acuciante según el informe del Pacto Mundial es el relacionado con las emisiones de CO2 de sus actividades; de las diez compañías más contaminantes de España, siete son del sector de energía y utilidades, representando un 21,7% del total de emisiones de efecto invernadero en el país. El objetivo de neutralidad climática en 2050 pasará sin duda por reducir este porcentaje apostando por las energías renovables.

Por último, a nivel global, la gestión de los derechos humanos a través de procesos de debida diligencia ha de suponer otra de las prioridades para este sector, especialmente en regiones con poblaciones vulnerables. Las empresas que desarrollan proyectos energéticos como la instalación de centrales hidroeléctricas o la extracción de hidrocarburos han de considerar siempre a la población que se ve afectada, dialogando con las comunidades para obtener su consentimiento respecto a las actividades que van a realizarse y evitando impactos sobre los ecosistemas, para que no se produzcan desplazamientos de población. El documento concluye que estamos ante un momento definitorio para el rumbo del planeta. Se necesitan cambios sistémicos y transformaciones estructurales en todos los sectores económicos para alcanzar la Agenda 2030 y precisamente el contexto actual ofrece la oportunidad de activar y acelerar estos cambios a nivel país y al mismo tiempo contar con una salida sostenible a la crisis de la COVID-19.

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