Principales tendencias en materia de sostenibilidad para 2022

La historia sugiere que los problemas que se vislumbran hoy podrían convertirse en los riesgos sistémicos de mañana. Siguiendo este planteo, tener en cuenta los hechos pasados para trazar lineamientos y proyectos a futuro es fundamental. Linda-Eling Lee y Meggin Thwing Eastman, ambas investigadoras del MSCI, ponderador estadounidense proveedor líder de herramientas y servicios de apoyo a la toma de decisiones para la comunidad inversora mundial, desarrollaron un informe en el cual analizan las 10 principales tendencias para este 2022 en materia de ASG.

La inversión ASG se ha convertido en una parte predominante de la inversión. Y eso ha provocado una mayor atención de los reguladores, así como de los inversores que exigen normas. Diferentes estudios demuestran que de la tríada medioambiente, social y gobernanza, el clima está eclipsando la gobernanza y las cuestiones sociales en la cima de la agenda de los temas ASG. Las investigadoras explican que, este año, el cambio climático ha superado al gobierno corporativo como la cuestión ASG más apremiante que atrae la atención de los inversores. Sin embargo, en la próxima década se estima que surgirán nuevos riesgos para las empresas, los inversores y el planeta que pondrán a prueba hasta qué punto hemos aprendido las lecciones del pasado.

En primer lugar, el informe hace referencia a un nuevo "efecto Amazon", es decir, un fenómeno en el cual las empresas presionan para que las cadenas de suministro sean nulas. Uno de los principales problemas medioambientales que experimentan las compañías de todo el mundo es qué hacer con sus proveedores ante la presión para establecer un objetivo de cero emisiones.  De la mano de este nuevo efecto, el informe afirma que otra tendencia es que las emisiones de las empresas privadas se encuentran bajo el escrutinio público y, por consiguiente, la demanda de transparencia en las compañías irá en ascenso.

El tercer punto que menciona el estudio es la desinversión en el carbón. Si el objetivo es una cartera neta cero, afirman las expertas, la desinversión puede parecer el camino de menor resistencia, especialmente cuando se trata de carbón. Pero es posible que no mueva la aguja para lograr una economía neta cero. Para ello, sostienen que los inversores deben ampliar su caja de herramientas: comprometerse donde puedan ejercer influencia, desinvertir donde no puedan, e insertarse colectivamente en los debates políticos para cambiar el contexto.

Financiar la adaptación al clima es la cuarta tendencia que prevé el informe para este año. Los pronósticos no son nada alentadores y se espera que las catástrofes naturales extremas sean cada vez más frecuentes, incluso si conseguimos limitar el calentamiento global a 1,5°C o 2°C por encima de los niveles preindustriales. No habrá forma de escapar a la necesidad de proyectos que nos ayuden a adaptarnos a un clima cambiante. Cuando los gobiernos y las supranacionales emitan bonos para pagarlos, podrían impulsar una expansión a gran escala del mercado de bonos verdes.

La quinta tendencia, y quizás una de las más reveladoras, es la importancia de integrar los ASG y la necesidad de aumentar su credibilidad.  Tanto los escépticos como los idealistas denuncian ejemplos de lavado verde o de responsabilidad social inconducente en muchas empresas. La buena noticia es que está surgiendo un vocabulario común que debería ayudar a la transparencia y, lo que es más importante, a clarificar la elección. Otra tendencia que emerge del estudio es que este año, será preciso resolver la encrucijada de la convergencia o la fragmentación. Las investigadoras advierten que observan una convergencia en algunas áreas básicas, pero, al mismo tiempo, hay signos de una mayor fragmentación, impulsada por las diferentes prioridades regionales.

Poner las calificaciones ASG en el lugar que les corresponde ocupa el séptimo lugar dentro de las tendencias que enumera el informe. Actualmente, los inversores, las empresas, los medios de comunicación y el público esperan que las calificaciones ASG ayuden a responder a una multitud de preguntas. Pronto, tanto la normativa como las fuerzas del mercado podrían fomentar códigos de conducta para la elaboración de calificaciones ASG, dejando claro lo que captan y lo que no. Por su parte, la biodiversidad y el futuro de la alimentación son la octava tendencia. Según Linda-Eling Lee y Meggin Thwing Eastman la Agenda de Agricultura Sostenible de la COP26 y los objetivos de la Conferencia de Kunming, prevista para la primavera de 2022 denuncian que, si no cambiamos drásticamente la producción de alimentos y los hábitos alimentarios, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad los cambiarán por nosotros. En cualquier caso, las industrias de la alimentación y la agricultura están abocadas a una remodelación radical.

La peor noticia dentro de las tendencias que esbozan las investigadoras es que se se avecina otra crisis sanitaria. El informe afirma que, Incluso mientras seguimos luchando contra el COVID-19, la próxima crisis sanitaria mundial ya amenaza: Para 2050, 10 millones de personas al año podrían morir por infecciones bacterianas anteriormente tratables. Para hacer frente a este reto, necesitamos una gran inversión en nuevos antibióticos y una drástica reducción de su uso cotidiano en los próximos años, especialmente en la agricultura. Por último, le toca el turno a la transición justa. Las analistas concluyen que la décima tendencia para el 2022 será encontrar el nexo entre la necesidad y la capacidad de inversión sin dejar a nadie atrás.  

Estas claves que se desprenden de la investigación están lejos de ser positivas. Sin embargo, aún estamos a tiempo de actuar y la buena noticia es que contamos con la información suficiente para prever y actuar en consecuencia. No tenemos tiempo que perder, dependerá de nuestro accionar el rumbo del planeta.

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