Publicado el
El mes de julio más caluroso jamás registrado ha tenido devastadoras consecuencias para los más pequeños. El primer Índice de Riesgo Climático de la Infancia publicado recientemente por Unicef advierte sobre los efectos y daños irreversibles que la emergencia climática está provocando en los menores.
Unicef denuncia los efectos del cambio climático en más de 1.000 millones de niños y niñas

“La crisis climática es una crisis de los derechos de la infancia” Así lo expresaban miembros de Unicef durante la  Presentación del Índice de Riesgo Climático de la Infancia. Se trata del primer análisis exhaustivo de los riesgos climáticos desde la perspectiva de los niños. En el índice, los países se clasifican en función de la exposición de las y los niños a las perturbaciones climáticas y medioambientales, como los ciclones y las olas de calor, así como su vulnerabilidad a esas perturbaciones según su acceso a los servicios esenciales.

Según la publicación, las y los niños de la República Centroafricana, el Chad, Nigeria, Guinea y Guinea-Bissau son, en concreto, los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Pero todos los niños, en todos los lugares, pueden verse afectados por este fenómeno que pone en peligro su salud, su educación y su protección y los expone a enfermedades mortales. 

El informe revela que alrededor de 1.000 millones de niños (casi la mitad del total de 2.200 millones que hay en el mundo) viven en uno de los 33 países considerados “de muy alto riesgo”. Estos se enfrentan a la combinación letal de estar expuestos a múltiples perturbaciones climáticas y medioambientales y ser altamente vulnerables debido a la precariedad de los servicios esenciales que reciben, como el agua y el saneamiento, la atención médica y la educación. Los resultados del informe muestran la cantidad de niños afectados en la actualidad y revelan unas cifras que seguirán empeorando a medida que los efectos del cambio climático se aceleren.

El Índice de riesgo climático para la infancia revela los siguientes datos:

  • 240 millones de niñosestán muy expuestos a las inundaciones costeras;
  • 330 millones de niños están muy expuestos a las inundaciones fluviales.
  •  400 millones de niños están muy expuestos a los ciclones.
  •  600 millones de niños están muy expuestos a las enfermedades transmitidas por vectores;
  • 815 millones de niños están muy expuestos a la contaminación por plomo;
  • 820 millones de niños están muy expuestos a las olas de calor;
  • 920 millones de niños están muy expuestos a la escasez de agua;
  • 1.000 millones de niños están muy expuestos a niveles cada vez más elevados de contaminación atmosférica.

Asimismo, el informe denuncia incoherencias entre los países donde se generan las emisiones de gases de efecto invernadero y aquellos en los que los niños sufren las peores consecuencias del cambio climático. En conjunto, los 33 países “de muy alto riesgo” emiten tan solo el 9% de las emisiones mundiales de CO2. Por el contrario, los 10 países que generan más emisiones representan casi el 70% de las emisiones mundiales. Sin embargo, solo uno de estos países se encuentra clasificado como país “de muy alto riesgo” en el índice.

El panorama es muy complejo y si no se toman las medidas necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero cuanto antes, las y los niños seguirán sufriendo más que nadie. En comparación con los adultos, ellos necesitan más alimentos y agua por cada unidad de peso corporal; tienen menos capacidad para sobrevivir a los fenómenos meteorológicos extremos; y son más susceptibles a las sustancias químicas tóxicas, los cambios de temperatura y las enfermedades, entre otros factores. El informe de Unicef exige a los gobiernos y las empresas que tomen medidas urgentes como las siguientes: 

1.    Aumentar las inversiones destinadas a la adaptación y la resiliencia al clima en los servicios más importantes para la infancia. Si queremos proteger a los niños, a las comunidades y las personas más vulnerables de los efectos más graves del cambio climático que ya están comenzando a surgir, es necesario adaptar los servicios más importantes, como los sistemas de agua, saneamiento e higiene y los servicios de salud y educación.

2.    Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. A fin de evitar los peores efectos de la crisis climática, es necesario emprender acciones contundentes de inmediato. Antes de 2030, los países deben reducir sus emisiones un 45% como mínimo (en comparación con los niveles de 2010) para impedir que la temperatura aumente más de 1,5ºC.

3.    Proporcionar a los niños educación sobre el clima y competencias ecológicas, ya que son fundamentales para su adaptación y su preparación ante los efectos del cambio climático. A pesar de ser los menos responsables, los niños y los jóvenes sufrirán las desastrosas consecuencias de la crisis del clima y la inseguridad del abastecimiento de agua. Tenemos el deber de actuar en defensa de todos los jóvenes y de las generaciones futuras. 

4.    Incluir a los jóvenes en todas las negociaciones y las decisiones relacionadas con el clima a nivel nacional, regional e internacional, incluida la COP26. Los niños y los jóvenes deben participar en todos los procesos de formulación de decisiones relacionadas con el clima.

5.    Garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea respetuosa con el medioambiente, genere bajas emisiones de carbono y beneficie a todo el mundo, de una forma que no ponga en peligro la capacidad de las generaciones futuras para abordar y responder a la crisis climática.

Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de Unicef, ha expresado que: “Por primera vez disponemos de un panorama completo que nos revela dónde y de qué forma los niños son vulnerables al cambio climático, y se trata de un panorama mucho más grave de lo que podíamos imaginar. Las perturbaciones climáticas y medioambientales están menoscabando la totalidad de los derechos de los niños, desde su acceso a un aire limpio, alimentos y agua potable, hasta su derecho a una educación, a una vivienda, a estar protegidos contra la explotación e incluso a sobrevivir. La vida de prácticamente todos los niños resultará afectada” y concluye: “El cambio climático es profundamente desigual. Aunque ningún niño es responsable del aumento de las temperaturas mundiales, ellos sufrirán las peores consecuencias. Los niños de los países menos responsables sufrirán más que nadie”.  

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies