El día de ayer, jueves 17 de junio, se conmemoró el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Una problemática grave en el mundo entero. A propósito de la fecha, António Guterres advirtió que la degradación de tierras socava el bienestar de 3200 millones de personas.
Millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de la sequía

Nuestra tierra está en peligro. En todos los sentidos, hasta en el más literal. En torno a tres cuartos de la tierra del planeta, que no está cubierta de hielo, ha sido alterada por el ser humano para satisfacer la creciente demanda de alimentos, materias primas, carreteras y hogares. En estos momentos, evitar, ralentizar y revertir la pérdida de tierra productiva y de ecosistemas naturales es tanto urgente como esencial para lograr una rápida recuperación de la pandemia y garantizar la supervivencia a largo plazo de las personas y el planeta.

En su mensaje por el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, celebrado el pasado jueves 17 de junio,  António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas afirmó que la humanidad está inmersa en un enfrentamiento “implacable y autodestructivo contra la naturaleza” y que por ello es necesario hacer las paces con nuestros ecosistemas.

Este año, el Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de 2021 se centra en la transformación de las tierras degradadas en tierras sanas. De ahí su título: "Restauración. Tierras. Recuperación". La restauración de las tierras degradadas contribuye a la resiliencia económica, a la creación de empleo, al aumento de los ingresos y a una mayor seguridad alimentaria; ayuda a recuperar la biodiversidad; permite capturar el carbono atmosférico que calienta la Tierra, disminuyendo así el efecto del cambio climático; y favorece una recuperación verde de la pandemia de COVID-19, ya que la restauración de los paisajes naturales reduce el contacto directo entre la vida silvestre y los asentamientos humanos, lo que crea una barrera natural contra las zoonosis. 

“La restauración de tierras, una opción sencilla, barata y accesible para todo el mundo, contribuye a eliminar el carbono de la atmósfera, a ayudar a las comunidades vulnerables a adaptarse al cambio climático y a aumentar la producción agrícola cada año en 1,4 billones de dólares”, dice el titular de la ONU.

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. Este proceso no hace referencia al avance de los desiertos existentes. La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Guterres afirmó que la degradación de tierras ya sea a consecuencia del cambio climático o de la expansión de la agricultura, las ciudades y las infraestructuras, mina el bienestar de 3200 millones de personas, perjudica la biodiversidad y comporta la aparición de enfermedades infecciosas como la COVID-19.

En este sentido, el mandatario explicó en su mensaje que la restauración de tierras, una opción sencilla, barata y accesible para todo el mundo, contribuye a eliminar el carbono de la atmósfera, a ayudar a las comunidades vulnerables a adaptarse al cambio climático y a aumentar la producción agrícola cada año en 1,4 billones de dólares. “La biodiversidad está disminuyendo, la concentración de gases de efecto invernadero está aumentando y las huellas de nuestra contaminación se pueden encontrar hasta en las islas más remotas y las cumbres más altas”, alertó António Guterres.

Coincidiendo con el inicio del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemasel titular de la ONU emplazó a todo el mundo a comprometerse a colocar la salud de los suelos en el centro de las iniciativas de planificación. Los compromisos adquiridos por más de un centenar de países con motivo del inicio del Decenio concretan la restauración de cerca de 800 millones de hectáreas -un tamaño comparable a la superficie de China- a lo largo de los próximos 10 años.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top