Entre otros efectos, el cambio climático ha elevado la temperatura del mar, lo que propicia temporadas récord de huracanes devastadores en el Atlántico y ciclones intensos en el Índico y el Pacífico Sur como ocurrió el año pasado.
La Organización Meteorológica Mundial advierte que los océanos se encuentran más amenazados que nunca

La agencia de las Naciones Unidas especializada en meteorología advirtió acerca de la amenaza a largo plazo del aumento del nivel del mar. El cambio climático ha tenido y continúa teniendo trágicas consecuencias. Entre otras cosas, ha afectado con fuerza a los océanos del mundo, advirtieron expertos de la ONU en meteorología, recordando que los mares más cálidos ayudaron a impulsar una temporada récord de huracanes en el Atlántico e intensos ciclones tropicales en los océanos Índico y Pacífico Sur el año pasado.

El nivel del mar aumentó unos quince centímetros durante el siglo XX debido al derretimiento de los glaciares, la expansión de las aguas marinas más cálidas y las adiciones de antiguas capas de hielo en Groenlandia y la Antártida. Las proyecciones muestran que el aumento del nivel del mar podría alcanzar de 30 a 60 centímetros para 2100, incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeran drásticamente y el calentamiento global se limitara a menos de 2° C.Pero si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan sin cesar, el aumento será de 60 a 110 centímetros, estiman los expertos.

Según La Organización Meteorológica Mundial (OMM), la “economía azul” oscila entre 3000 y 6000 millones de dólares al año, lo que representa más de las tres cuartas partes del comercio mundial y proporciona medios de vida a más de 6000 millones de personas.No obstante, la importancia de la economía basada en el mar, todavía se pierden cada año en los océanos millones de dólares en bienes y cientos de vidas a causa de condiciones climáticas extremas como fuertes vientos, olas grandes, niebla, tormentas eléctricas, hielo marino y rocío helado. Pese a que las vastas corrientes oceánicas hacen circular este calor por todo el planeta, a menudo a lo largo de miles de kilómetros, las actividades humanas han distorsionado cada vez más el equilibrio natural entre el océano y la atmósfera, explicó la OMM.

Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial afirmó que: “Aproximadamente el 40% de la población mundial vive a menos de cien kilómetros de la costa. Existe una necesidad urgente de proteger a las comunidades de los peligros costeros, como las olas, las marejadas ciclónicas y el aumento del nivel del mar mediante sistemas de alerta y predicción de peligros múltiples”. Taalas agregó que es imperativo reinstaurar los servicios de alerta temprana y monitoreo que salvan vidas y que fueron interrumpidos debido a la emergencia de la pandemia de COVID-19, para proteger a las comunidades costeras en riesgo y al transporte marítimo. Este impacto “se sentirá durante cientos de años”, alertó Taalas, subrayando las repercusiones del derretimiento del hielo polar traducidas en patrones climáticos cambiantes y el aumento acelerado del nivel del mar.

Si bien es innegable que ha habido avances tecnológicos que han revolucionado el monitoreo de los océanos a nivel mundial, ayudando a comprender su vínculo con el tiempo y el clima, la agencia de la ONU advirtió que siguen existiendo “grandes brechas geográficas y de investigación” en el Sistema Global de Observación Oceánica, en medio de una creciente demanda de pronósticos y servicios.

La crisis del COVID-19 empeoró las cosas cuando, en marzo de 2020, los gobiernos y las instituciones oceanográficas llamaron a casa a casi todos los buques de investigación oceanográfica. “También redujo la capacidad de los barcos comerciales para contribuir con observaciones oceánicas y meteorológicas vitales”, señaló la OMM. “No se pudieron mantener las boyas oceánicas y otros sistemas, lo que en algunos casos provocó su falla prematura”.

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