Actualmente ya no caben dudas de los devastadores efectos que el cambio climático provocado por la actividad humana desde la Revolución Industrial hasta hoy tiene para el medioambiente. Diversas investigaciones predicen que, durante los próximos años, y progresivamente, el cambio climático provocará con mayor frecuencia e intensidad eventos climáticos extremos como sequías, olas de calor, lluvias torrenciales u olas de frío con nevadas extraordinarias como la que está ocurriendo desde hace días en España.
El temporal Filomena también es producto del cambio climático

Madrid se tiño de blanco en los últimos días. Al igual que muchas regiones de España, la capital fue escenario de las postales inéditas de una nevada histórica. Si bien puede resultar pintoresco ver la ciudad cubierta de nieve, lo cierto es que sus consecuencias están siendo terribles. El pasado sábado, una fuerte nevada conquistó el centro de nuestro país. La borrasca Filomena ha traído consigo un desastre medioambiental que concluyó con miles de árboles caídos sobre la carretera, coches atrapados, señales partidas y calles cortadas entre otros efectos.

El cambio climático ya está aquí y debemos ocuparnos de manera urgente. Así lo ha confirmado desde hace años la comunidad científica a través de informes, que basados en investigaciones, realiza el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) con la contribución de miles de científicos de más de 120 países, sin duda los más cualificados en cuestiones climáticas de todo el mundo.

ECODES afirma que estos informes predicen que durante los próximos años, y progresivamente, el cambio climático provocará alteraciones importantes en el ciclo del agua, con mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como sequías, olas de calor, lluvias torrenciales u olas de frío con nevadas extraordinarias. La intensidad de la nevada y ola de frío actual “Filomena” se puede considerar como un efecto más del cambio climático. Los impactos derivados del cambio climático son de carácter progresivo con fuertes variaciones interanuales que difuminan la percepción de sus efectos; se requiere, por tanto, una visión a medio y largo plazo de la tendencia y planificar actuaciones desde ya, pues los científicos nos dicen que quedan solo aproximadamente diez años para actuar.

Los temporales de nieve tienen graves consecuencias en el ecosistema. Los efectos sobre el manto de nieve en las montañas han sido documentados en numerosas publicaciones científicas, por su relevancia en nuestros Pirineos es destacable la publicación reciente del Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC) “El cambio climático en los Pirineos: impactos, vulnerabilidades y adaptación”. En el mismo, además de analizar los previsibles efectos sobre la fauna, la flora, los recursos hídricos y las actividades económicas, se prevé un descenso del espesor de nieve del 50% en 2050 y una reducción del período de permanencia de la nieve en el suelo en más de un mes. Estas previsiones son especialmente graves para los valles de nuestro Pirineo cuya economía depende en invierno prácticamente al 100% de las actividades económicas relacionadas con la nieve.

La organización independiente ECODES advierte que el momento actual es especialmente grave y excepcional pues confluyen varias crisis: La sanitaria, la económica, la social y la climática. Estas crisis actuales requieren una acción inmediata y los poderes públicos deben incluir estos valles entre los sectores que requieren ayudas urgentes para minimizar los negativos efectos económicos y sociales que provocan las decisiones para evitar la progresión de la pandemia.

La llegada del temporal Filomena no hace más que volver a llamarnos la atención sobre una alarmante situación climática que desde hace años debemos ocuparnos. Para la necesaria adaptación al cambio climático deben planificarse e iniciar actuaciones desde ya, a corto, medio y largo plazo con el objetivo de construir en una economía más sólida, robusta, menos vulnerable y diversificada que no dependa exclusivamente en invierno del monocultivo de la nieve y que este adaptada a los previsibles efectos del cambio climático.

Indudablemente esto requiere tiempo y recursos, políticas públicas comprometidas con la acción climática y una ciudadanía igualmente involucrada en el cuidado medioambeintal. Aunque los efectos del cambio climático ya los estamos sientiendo y algunas concecuencias son irreversibles, aún estamos a tiempo de actuar. Pero sólo será posible conseguirlo si tenemos voluntad, constancia y determinación para avanzar en esa dirección.

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