Las ciudades modernas están diseñadas por y para los hombres, limitando así el acceso de las mujeres al desarrollo económico y social. La publicación Handbook for Gender-Inclusive Urban Planning and Design (Manual para la planificación y el diseño urbanos con perspectiva de género) de banco mundial, busca responder a estas preguntas urgentes: ¿de qué manera podríamos planificar y diseñar ciudades que funcionen bien para todas las personas? ¿Cómo sería una ciudad de ese tipo y cómo la crearíamos?
Ciudades inclusivas

Pensar el clave de igualdad es central para construir espacios más justos en todos los ámbitos de la vida en sociedad. El urbanismo y el diseño son sin dudas dos áreas centrales a analizar. La planificación y el diseño urbanos modelan el entorno que nos rodea, y ese entorno, a su vez, conforma el modo en que vivimos, trabajamos, jugamos, nos movemos y descansamos. Si las ciudades son creadas por y para hombres entonces el resto de la sociedad queda fuera de esta planificación.

Históricamente, las ciudades han sido planificadas y diseñadas por los hombres y para los hombres. De este modo, tienden a reflejar los roles de género tradicionales y la división del trabajo en función del género. En general, las ciudades actuales resultan más adecuadas para los hombres heterosexuales, cisgénero y sin discapacidades que, para las mujeres, las niñas, las minorías sexuales y de género, y las personas con discapacidades.

A menudo los planificadores urbanos, los directores de proyectos y los profesionales no son conscientes de la importancia de priorizar las cuestiones de género en el proceso de diseño urbano y no disponen de los conocimientos o instrumentos específicos sobre el terreno para aplicar eficazmente estrategias con perspectiva de género. Es por esto que surgió a iniciativa del Banco Mundial, para abordar esta situación, el Handbook for Gender-Inclusive Urban Planning and Design  promueve una planificación y un diseño con perspectiva de género que incorpora activamente la voz de las mujeres, niñas, y minorías sexuales y de género. La publicación busca llenar el vacío evidente que existe entre las políticas y las prácticas, las intenciones y la acciones, mostrando por qué y cómo incorporar la inclusión de las cuestiones de género en la planificación y el diseño urbanos.

El punto central de análisis es que, si las ciudades no están pensadas de modo inlcusivo, etnonces si uso y apropiación tampoco lo es. Los hombres, las mujeres, las minorías de género y las personas con capacidades diferentes tienden a utilizar el espacio público de manera distinta: todas las personas tienen necesidades y rutinas diferentes cuando se trata de la manera en que acceden a la ciudad. Sin embargo, la ciudad se construye para un supuesto usuario masculino “neutro”, con lo que quedan desatendidas las necesidades, los intereses y los hábitos de las mujeres y niñas de la ciudad.

Una vez más la falta de igualdad en el ámbito laboral se ve reflejado en problemáticas sociales. Estudios realizados por el Banco Mundial para la realización del manual evidencian que las mujeres ocupan solo el 10 % de los puestos más importantes en los principales estudios de arquitectura del mundo. De este modo, las ciudades se han planificado y diseñado, históricamente, para reflejar los roles de género tradicionales y la división del trabajo en función del género. El resultado es claro : las ciudades funcionan mejor para los hombres que para las mujeres.

El manual se presenta enfoques prácticos, actividades y directrices de diseño que muestran maneras de implementar un proceso de diseño participativo e inclusivo en que se analizan las experiencias y los usos de la ciudad desde la perspectiva de toda la ciudadanía: mujeres, hombres, y minorías sexuales y de género y otras minorías. Hay seis áreas temáticas en el entorno urbano que, al combinarse con la desigualdad de género, limitan, incomodan e incluso ponen en peligro a las mujeres, niñas, y minorías sexuales y de género de todas las edades y capacidades:

El acceso: utilizar los servicios y espacios públicos, sin limitaciones ni barreras.

La movilidad: moverse por la ciudad de forma segura, fácil y asequible.

La seguridad y la ausencia de violencia: estar libre de peligro real y percibido en los ámbitos público y privado.

La salud y la higiene: llevar un estilo de vida activo sin riesgos para la salud en el entorno construido.

La resiliencia climática: poder prepararse, responder y hacer frente a los efectos inmediatos y a largo plazo de un desastre.

La seguridad de la tenencia: tener acceso a la tierra y la vivienda y ser propietarios de ellas para vivir, trabajar, y generar riqueza y capacidad de iniciativa.

Asimismo, el manual proporciona directrices de diseño claras y específicas, apropiadas y adaptables a todas las regiones, para una serie de ámbitos de planificación, entre ellos la vivienda, el transporte público y la infraestructura de movilidad, otros servicios de infraestructura y los planes maestros de las ciudades.

El diseño resulta central para pensar ciudades más inclusivas y accesibles. Estudios de casos sobre proyectos inclusivos desde el punto de vista del género que se implementaron exitosamente en diferentes partes del mundo muestran hasta qué punto medidas de diseño simples pueden aumentar drásticamente la capacidad de iniciativa y el bienestar de los grupos desfavorecidos y de las minorías de género.

Las investigaciones también ponen de manifiesto que el aumento de la visibilidad y la participación de los grupos desfavorecidos puede promover la seguridad y el acceso a la esfera pública. Además, una planificación adecuada con una perspectiva de género puede garantizar la plena participación de las voces insuficientemente representadas. Por otro lado, una mejor representación puede dar lugar a diseños innovadores que sirvan mejor a todas las personas, no solo a las mujeres, y finalmente las medidas provisionales a corto plazo pueden complementar e incluso posibilitar esfuerzos estratégicos a largo plazo para mejorar la igualdad de género.

No puede haber ciudades inclusivas para toda la ciudadanía sino se contempla en su diseño, la diversidad que constituye la sociedad contemporánea.

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