El informe realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente que analiza el estado y las perspectivas del medio ambiente en el continente ha publicado su sexta edición: “El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2020” reitera las peticiones cada vez más frecuentes de una acción enérgica, decisiva e inmediata.
El medio ambiente en Europa, el reto determinante del siglo

El informe 2020 asegura que nuestros sistemas de producción y consumo siguen extrayendo más recursos de la naturaleza y a un ritmo más rápido que el de recuperación de la misma. Además, la forma en que producimos y consumimos productos y servicios libera sustancias contaminantes al medio ambiente. Estos contaminantes tienden a mezclarse y acumularse, afectando a los ecosistemas y a la salud humana.

Por otro lado, el informe demuestra que los objetivos políticos y legislativos europeos han tenido éxito en algunos otros frentes. Las emisiones de contaminantes atmosféricos han descendido, al igual que las emisiones de gases de efecto invernadero, y una mayor proporción de áreas terrestres y marinas de Europa están protegidas. Europa está reciclando un porcentaje cada vez mayor de sus residuos locales. Aunque estos avances son significativos, el ritmo es insuficiente para hacer frente a los desafíos que aún tenemos por delante.

Si bien está claro que los países europeos deben aplicar íntegramente la legislación previamente acordad, las conclusiones del informe 2020 confirman que los avances basados en una mayor eficiencia, como los conseguidos mediante vehículos más eficientes o combustibles más limpios, no serán suficientes para lograr un cambio sistémico. Estas medidas no traerán consigo un sistema de movilidad limpio. La clasificación de los residuos locales no generará una economía circular. Es necesario que los productos y procesos se diseñen de manera que se mantengan los recursos extraídos dentro de la economía.

Para conseguir la neutralidad climática, una economía circular, un objetivo cero en materia de contaminación y una sociedad equitativa, debemos reflexionar, rediseñar y reconstruir los sistemas clave que subyacen a nuestras economías y vidas cotidianas, empezando por los sistemas energético, alimentario y de movilidad.

Estas conclusiones clave del informe 2020 se reflejan claramente en la Comunicación sobre el Pacto Verde Europeo en de la Comisión Europea. La Comunicación describe un plan de acción para los próximos cinco años, en el que la Comisión de von der Leyen presentará una serie de propuestas. Estas incluyen aumentos significativos de los objetivos climáticos de Europa, una estrategia para la biodiversidad y financiación para la sostenibilidad y la movilidad limpia, con el apoyo de fondos de la UE estrechamente relacionados, incluido el Mecanismo para una Transición Justa, para proporcionar apoyo a las personas afectadas por esta transición. El Pacto será fundamental para que Europa contribuya a los objetivos a nivel mundial, incluidos los recogidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Cuando se suman al impacto de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad, nuestro futuro parece cada vez más frágil. Esto ya está afectando a muchas comunidades y grupos de todo el continente. Millones de europeos siguen expuestos a niveles perjudiciales de contaminación atmosférica o sufren inundaciones con mayor frecuencia. Las zonas urbanas siguen expandiéndose sobre tierras cultivables y el desarrollo de infraestructuras continúa fragmentando el paisaje. Para revertir algunas de estas tendencias preocupantes, Europa debe colaborar con otras regiones y socios a nivel mundial. Aún queda mucho por hacer.

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