El papel de la mujer en la preservación del medioambiente es determinante. Durante el Día Internacional de las Mujeres Rurales, impulsado por Naciones Unidas, se han conocido datos reveladores: más de 1.600 millones de mujeres viven en el campo, producen más de la mitad de los alimentos que consumimos pero solo el 2% de las tierras está a su nombre y reciben el 1% de los créditos destinados a impulsar el sector agrícola. El reto está en dar voz al trabajo “invisible” que hacen para ganar independencia económica, sacar adelante a sus familias y combatir el cambio climático.
Las Mujeres Rurales Latinoamericanas, Luchadoras y Guardianas de las Tierras

Para visibilizar el papel de las mujeres rurales en el desarrollo sostenible y dar voz a su trabajo “invisible”, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) ha organizado una mesa redonda en Casa de América para debatir sobre los logros y los retos de los más de 60 millones de mujeres rurales que viven en esa región, que se enfrentan a una triple brecha de género por ser mujeres, por ser rurales y por estar desconectadas, según palabras de Laura Fernández, responsable de Empoderamiento de la Mujer de la FMBBVA.

Además, Laura Fernández ha asegurado que: “Las mujeres rurales tienen más dificultades para progresar: su acceso a recursos que mejoren su independencia económica es limitado, dedican más horas al cuidado de sus hijos y mayores, y su contribución a la agricultura suele ser invisible”, Más de 150.000 mujeres rurales en cinco países de la región tienen un crédito con la FMBBVA, según la experiencia de la fundación, las mujeres rurales tienen un nivel educativo más alto que los hombres rurales y el 70% es mayor de 30 años, sin embargo, Joel Hernández, responsable de Sostenibilidad y Agrotecnología de la FMBBVA, ha señalado que “menos de un tercio son agricultoras, frente al 55% de los hombres. Ellas tienen mayores obstáculos para emprender en este sector porque requiere más inversión en activos y más conocimientos técnicos, aunque están más dispuestas a innovar y apostar por un negocio más sostenible, mejorando así su calidad de vida”.

Desde el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), su representante para Europa Soraya Villarroya ha comentado que “este es el momento de reconocer a las mujeres rurales, necesarias para la seguridad alimentaria y el progreso económico y social del continente americano. Considerar prioritario este objetivo es una apuesta segura”.

El papel de la mujer en la preservación del medio ambiente es clave, en primer lugar porque los efectos adversos del cambio climático como la escasez de agua les afecta especialmente por estar más expuestas a la vulnerabilidad económica, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, este organismo también afirma que se le da cada vez más importancia al papel de la mujer en la defensa de los territorios, de la biodiversidad y de la identidad cultural de sus comunidades. En el debate moderado por Patricia Crespo, la responsable de Efeminista, Teresa Montoro, periodista y directora del programa “Hora América” de RNE ha explicado que “la comunicación puede y debe promover un cambio de mentalidad en la sociedad. El acceso a la información es clave para tomar ejemplo y aprovechar oportunidades y soluciones que respondan a los desafíos actuales”.

Durante el evento se pudo presenciar testimonio de mujeres rurales como el de Angélica Valbuena, a la que atiende la Fundación en Colombia que ha decidido apostar por la agricultura ecológica para sacar adelante a sus hijos y dar ejemplo en su comunidad: Según sus palabras: “Si yo hubiera sabido que podía hacer esto sola, sin un hombre, habría comenzado hace mucho tiempo. Hace falta seguridad, quererse un poquito más y creer en uno mismo. Como la entidad financiera que sí creyó en mí”. 

La Fundación apoya los emprendimientos de estas mujeres rurales a través de productos específicos como MEbA (Microfinanzas para la Adaptación basada en Ecosistemas) en Colombia y República Dominicana; Agrocrédito y Cadena de valor macadamia en República Dominicana, y Ruralfin en Panamá. Otra de las línes de trabajo en las que la fundación está trabajando es en programas de apoyo para la mujer rural que incluye revisiones médicas, asistencia psicológica, jurídica o consultoría para mejorar sus pequeños negocios.

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