Emprendedora nata: insaciable, constante y resiliente como sólo se puede ser cuando crees de verdad en aquello que defiendes, afirma que "el mundo mejorará desde la acción y no con un mensaje en una camiseta que diga "Quiero mejorar el mundo"
Gema Gómez: "todo el mundo se quiere poner la etiqueta de eco o green, es el momento de hablar de criterios reales"

Empezó a hablar de moda sostenible cuando en España lo asociábamos a tejidos de algodón orgánico en color crudo. Ha conseguido crear conciencia sobre lo contaminante que es el sector de la moda con iniciativas nacionales e internacionales pero desde un enfoque positivo: no se trata de no producir ni consumir, sino de hacerlo mejor

Gema mostró que había otra manera de hacer moda. Lejos de esa moda que a veces usa las carencias emocionales para llenar armarios, hay otra moda que motiva las fortalezas de cada uno para defender valores.  

Ahora empieza un nuevo proyecto para ir un paso más allá en su propósito de ayudar a quienes aman la moda, pero también el entorno: con B2Fabric nos muestra tejidos sostenibles con los que reconciliarse para siempre con un sector que a veces parece -es- excesivamente frívolo.

Neus Portas- Háblame de tus proyectos, cómo llegaste hasta aquí.

G.G.- Yo soy diseñadora de moda y trabajé durante 6 años en Francia, en el Instituto de Tendencias. Fue una experiencia muy interesante porque ahí se trabaja a un nivel muy alto en cuanto a tendencias, pero también muy conceptual. Así que cuando volví a España, decidí trabajar en diseño, para hacer algo más tangible, lo que me exigía entrar en temas de producción y viajar mucho a Asia. Y ahí fue donde me di cuenta de que todo eso no tenía nada que ver conmigo, con lo que yo era… Me gustaba mi trabajo pero no era coherente conmigo. A raíz de ahí entendí que siendo diseñadora, lo más lógico era tener una marca de moda sostenible. Empecé a investigar y vi que era muy complicado encontrar cómo hacerlo, los proveedores, tejidos… Y pensé que, seguramente, a cualquiera que quisiera crear una marca de moda sostenible le debía pasar lo mismo que me estaba pasando a mi. Así que pensé que lo que tenía que hacer era ayudar a quienes estaban creando sus propias marcas y querían hacerlo de forma sostenible.

De esto hace 8 años en los que Slow Fashion Next ha ido creciendo. Y ahora he empezado otro proyecto, con mi socia, para resolver la necesidad de facilitar el acceso a los diseñadores a tejidos sostenibles, informarles, que lo conozcan y ponerles en contacto con los proveedores de este tipo de tejidos.

N.P.- ¿Y cuál crees que es la actitud que más hace falta para emprender?

G.G.- Lo primero sería ser, no sé si un poco loco o ingenuo, pero sí tener la sensación de que la vida hay que vivirla. Y por eso hay que escucharse a uno mismo. Yo siempre lo he hecho, para bien y para mal. Me he equivocado muchas veces pero lo he hecho escuchándome, con lo que no las considero equivocaciones sino aprendizajes.

Luego es importante creértelo y actuar. No es suficiente con decir que lo vas a hacer y quedarte en el sofá. Hay que moverse, porque el movimiento genera más movimiento. La red tanto nacional como internacional que tengo yo hoy en día la he creado así, moviéndome, hablando, conversando, escuchando. Y esto es una especie de intangible, como una bola que va creciendo y ayuda a que el proyecto vaya avanzando de manera orgánica.

Y, por supuesto, al constancia, porque esto no es un sprint, sino una carrera de fondo.

N.P.- ¿Y qué conocimientos crees que hace falta para emprender, en este caso, en moda sostenible?

G.G.- Para mi hay dos cosas básicas para que un proyecto tenga éxito. Lo primero, saber escuchar y entender qué necesita la gente. Identificar nichos de mercado y conocerlos muy bien y entender sus necesidades. Porque si no entiendes lo que busca la gente dentro de ese mundo aspiracional y maravilloso que nos vende la moda, difícilmente tendrás un hueco dentro de un sector ya de por si tan saturado.

Y luego entender que no basta con tener un buen producto, sino que hay que tener una buena red de proveedores, una buena red comercial, una buena historia detrás. Porque sino, sólo tienes un producto, pero no una empresa.

N.P.- En este sentido, teniendo en cuenta la saturación que comentas y con la presencia del fast-fashion, ¿qué opción tiene un emprendedor de moda sostenible? ¿Puede aspirar a competir al mismo nivel o tiene que conformarse con ser un nicho dentro del sector?

G.G.- Yo creo que hay dos cosas que pueden ayudar mucho al emprendimiento en este sector.

La primera es trabajar en colectivo porque juntos es más fácil conseguir objetivos: si vas sólo, es muy complicado.

La segunda, la comunicación. Moda comunica muy mal en general: comunica muy bien las imágenes pero comunica muy mal el valor. Cuando la gente está trabajando con valores de sostenibilidad, el valor diferenciador es brutal. Y justamente ahora que todo el mundo se quiere poner la etiqueta de “eco” o “green”, es el momento de hablar de criterios reales. En los tejidos con los que trabajamos hablamos de tóxicos y alérgenos, compostabilidad, reciclabilidad, huella hídrica, de carbono o huella ecológica.

Tenemos que hacernos buenos contando esto, explicando qué significa realmente moda sostenible. Y ser muy transparentes, avanzar, ir por delante. Generar conversaciones, como dice el Manifiesto Cluetrain, porque el mercado son conversaciones.

N.P.- Cuando un diseñador usa estos tejidos, ¿le es fácil medir el impacto que genera?

G.G.- No, no es fácil y es algo que estamos poniendo en marcha. No es fácil pero es el camino. Lo que hay que tener es unos criterios claros y una trazabilidad. Explicar el compromiso, que sea real y medible en el tiempo en el que se involucre al consumidor, que él se sienta también parte del proceso.

N.P.- ¿Y cómo hacemos para que el sector, tan contaminante y a menudo reprobable en las condiciones laborales, cambie de forma global?

G.G.- Como siempre, el cambio viene de varios lados. El consumidor, por supuesto, es la principal fuerza de cambio. Este se va dando cuenta de los riesgos para la salud que hay a nuestro alrededor, y va tomando conciencia. Y por otro lado, la legislación: a partir del 2024, el 60% de los residuos generados por la industria textil deberán recogerse separadamente. Queda mucho por conseguir y en muy poco tiempo, de modo que sin darnos cuenta vamos a ir acercándonos todos ahí.

N.P.- Tù siempre comentas que la prenda más ecológica es la que ya existe. En este sentido, ¿puede la moda generar impacto positivo? Es decir, que no se trate de no generar impacto negativo, sino que haga falta producir esa prenda para generar impacto positivo.

G.G.- Sí, hace falta que la moda sostenible esté, como alternativa positiva. Por ejemplo, hay marcas grandes que fabrican en Asia con robots: Adidas está fabricando unas 100.000 prendas al año con robots.

Y tienes, por otro lado, a marcas como Páramo, una marca pequeñita que produce sus camisetas en Colombia con mamás monoparentales de bajos recursos. O hay marcas que confeccionan ropa para bebés con tejidos sostenibles, sin tóxicos para la piel del bebé ni perjudiciales para el entorno. Estas marcas hacen falta porque su impacto es positivo puesto que hay un nicho con una necesidad no cubierta.

Otra opción es reintegrando residuos en el proceso productivo, como hace Piñatex; o Patagonia con la recuperación del subsuelo o las marcas que buscan recuperar las abejas evitando pesticidas. Porque al final, nos parece que no podemos vivir sin unos zapatos de tacón de la marca x; pero lo que no podemos es vivir sin abejas, sin bosques o sin los microorganismos del suelo.

Cuando empieces a tener conciencia de esto, y teniendo en cuenta que cada vez habrá más marcas y más profesionalizadas, ¿a quién vas a querer apoyar tú, cuando tu armario esté lleno? Por tanto, sí: creo que los emprendedores en moda sostenible tienen una clara oportunidad de ofrecer alternativas positivas, regenerar el entorno y hacerse imprescindibles en cuanto a impacto positivo; si no están se nota su ausencia.

Y a medida que el usuario conozca y entienda esta posibilidad, el cambio será exponencial. Porque el mundo mejorará desde ahí, desde la acción y no con un mensaje en una camiseta que diga “Quiero mejorar el mundo”.

N.P.- ¿Qué oportunidades crees que hay en el sector textil actualmente?

G.G.- Hay una grandísima oportunidad en el reciclaje de materiales, en la utilización de compostables para tejidos. También en fornituras hay mucho por recorrer. El emprendedor tiene que saber escuchar, saber lo que necesita un colectivo determinado, y ofrecerle algo tan innovador, tan acorde a sus necesidades, que lo que existía hasta el momento se quede obsoleto. Pero luego tiene que saber explicarlo. Hacer entender que puede que esa prenda cueste más dinero, pero el impacto que está generando es positivo para todos. Y personalizar, escuchar y proponer.

  • Test para emprendedores con actitud

N.P.- Dime un proyecto emprendedor de impacto que te guste especialmente.

G.G.- Hay muchas maneras de impactar, por ejemplo me gusta mucho la creatividad de Neri Oxman, Iris van Herpen y Post Couture a nivel de creatividad. Pero por ejemplo Apuntadas, el taller de rosa Escandell, me parece un gran proyecto y muy inspirador por la parte de inclusión que lleva detrás.

N.P.- Un proyecto que te gustaría haber creado.

G.G.- Slowfashionnext. En serio, aunque no todo lo que hago me gusta porque no te puede gustar algo 100%, me encanta lo que hago, me encanta poder aportar a la gente. Es muy creativo en muchos sentidos y me siento feliz llevándolo a cabo.

N.P.- Tus 3 fuentes recurrentes para aprender.

G.G.- A mí me siguen encantando los buenos libros como el último que me he comprado de Gunter Pauli.

También soy mucho de TED Talks.

Y sobre todo me encanta aprender hablando con la cantidad de gente fascinante que tengo alrededor.

N.P.- Lo bueno y lo malo de emprender.

G.G.- Lo bueno es poder dar forma a tus ideas, es tremendamente enriquecedor. Y lo malo es que hasta que encuentras el tipping point que te lleve a tener un modelo de negocio rentable es complicado. Pero también me parece fascinante las capacidades que hay que desarrollar para emprender, como la resiliencia, la proactividad, el no quedarte en las cosas malas...

N.P.- Cuál ha sido el proyecto en el que sientes que más has impactado.

G.G.- No sería capaz de decirlo,  yo creo que al final es una gotita que vas haciendo que cale en la gente y algunas lo toman y otras no. Por ejemplo Susana Vela que es una gran profesional, fue alumna mía hace muchos años y luego creó ”Sustainable Experience” en Momad, que hoy en día es todo un referente a nivel de moda sostenible en España. Cuando alguien me escribe, como por ejemplo una alumna diseñadora que me dijo que le había ayudado mucho y que cada vez que tenía un problema pensaba qué haría yo en esas circunstancias, pues yo me siento feliz de haber puesto mi granito de arena positivo.

N.P.- Si pudieras reinventarte, ¿qué serías?

G.G.- Pues sería yo como soy ahora pero quizás pasaría más tiempo en la naturaleza.

N.P.- ¿Cuál es tu mayor talento?

G.G.- Creo que mi mayor talento es mi capacidad de conectar ideas.

N.P.- ¿Y tu mayor hobby?

G.G.- Salir a andar y disfrutar de la naturaleza.

N.P.- ¿Cuál es tu propósito vital, tu aportación al mundo -o a tu mundo-?

G.G.- Promover el mensaje que la gente debe creer en si misma.

N.P.- ¿Tu héroe o heroína en la vida real?

G.G.- Las mamás que veo en el metro por las mañanas llevando a sus peques al cole para luego irse a trabajar…

N.P.- Algo que no soportes…

G.G.- La hipocresía

N.P.- Algo que te fascine..

G.G.- El talento genuino

N.P.- ¿Cómo llevas los lunes?

G.G.- ¡Ah!, ¿es que existen los lunes?

N.P.- ¿Qué te motiva a empezar la semana con actitud emprendedora?

G.G.- La ilusión de los proyectos que estoy llevando a cabo

N.P.- ¿Cuánto rato dedicas, a la semana, a aprender?

G.G.- Ni mucho menos lo que me gustaría…tengo decenas de libros en la cola para leer.

N.P.- El libro con el que más hayas aprendido (de la vida, para tu profesión...)

G.G.- Cradle to cradle; la Economía de la rosquilla; El Elemento y Homo Deus.

N.P.- Por último, una frase que te defina o que repitas cual mantra:

G.G.- “Gente ordinaria haciendo cosas extraordinarias”.

Mil gracias Gema. Por tu energía, tu constancia y tu visión positiva al contarnos que hay otra manera de estar guapas y sentirnos bien, mucho más en conexión con lo que nos rodea y lo que realmente somos.

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