La ex primera ministra de Noruega y primera mujer en ocupar este cargo denuncia que la atención sanitaria y la educación de calidad están solo al alcance de quienes tienen dinero, mientras que millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios que les salvarían la vida, o bien caen en la pobreza porque deben pagar enormes sumas para su atención sanitaria.
Gro Harlem "26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas de la mitad más pobre de la humanidad"

Gro Harlem es una de las firmas que han contribuido al informe “Bien público o riqueza privada” que la organización Oxfam ha presentado en el Foro de Davos. En su opinión, para ser capaces de ofrecer unos servicios públicos equitativos, "los Gobiernos y líderes políticos deben realizar una gran inversión, tanto de recursos públicos como de capital político. La provisión de servicios públicos universales y gratuitos no solo permitiría mejorar los indicadores sociales, acelerar el crecimiento económico y reducir las desigualdades, sino que además se trata de una decisión política inteligente que puede reforzar la cohesión social y dejar un sólido legado a las generaciones futuras".

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam, contesta así cuando le preguntan si conoce a estos multimillonarios y cómo son: "nacieron con suerte. Suerte de nacer hombre, 9 de cada 10 multimillonarios son hombres; suerte de nacer en una familia adinerada: un tercio de la fortuna multimillonaria es el resultado de la herencia, suerte de obtener una educación digna en un mundo donde 262 millones de niños no van a la escuela". Y subraya que este último informe muestra que la riqueza de los multimillonarios del mundo aumentó en un doce por ciento o  2.500  millones por día el año pasado. Un nuevo multimillonario fue creado cada dos días entre 2017 y 2018. 

Entre las cosas que recoge el documento, destaca que si el 1% más rico pagase tan sólo un 0,5% más de impuestos sobre la riqueza, se recaudaría dinero de sobra como para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños que actualmente no tienen acceso a una educación y proveer servicios de atención sanitaria que salvarían la vida a 3,3 millones de personas.

El informe ofrece tres recomendaciones a todos los Gobiernos, a los que insta a establecer una serie de metas y planes de acción concretos y sujetos a plazos definidos, como parte de los compromisos adquiridos en virtud del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 10 sobre desigualdad. Estos planes deberían incluir medidas en los siguientes ámbitos:

  1. Universalizar la provisión gratuita de servicios públicos como la salud y la educación que funcionen también para las mujeres y las niñas. Dejar de apoyar la privatización de los servicios públicos. Ofrecer pensiones, prestaciones por hijos y otras prestaciones sociales a todas las personas. Diseñar todos los servicios de manera que se garantice que también benefician a las niñas y las mujeres.
  2. Liberar tiempo a las mujeres reduciendo los millones de horas no remuneradas que dedican cada día al cuidado de sus familias y sus hogares. Posibilitar que quienes realizan este trabajo esencial puedan manifestar su opinión en la toma de decisiones en materia presupuestaria. Invertir en servicios públicos como el abastecimiento de agua, la red eléctrica y las guarderías para reducir el tiempo que dedican las mujeres al trabajo de cuidados no remunerado. Diseñar todos los servicios públicos de manera que beneficien a las personas que disponen de poco tiempo libre.
  3. Poner fin a la carrera a la baja en la tributación de las personas más ricas y las grandes empresas. Gravar la riqueza y el capital a niveles más justos. Poner fin a la carrera a la baja en los impuestos sobre la renta empresarial y de las personas físicas. Acabar con la evasión y la elusión fiscal de las grandes empresas y fortunas. Consensuar un nuevo conjunto de normas e instituciones a nivel mundial que permitan rediseñar el sistema tributario para que sea justo, en un proceso en el que los países en desarrollo participen en pie de igualdad.

En palabras de Byanyima, "la brecha extrema y creciente entre ricos y pobres no es un accidente. Es el resultado de decisiones políticas tomadas por los gobiernos. Las principales son las decisiones sobre cómo los gobiernos aumentan y gastan nuestros impuestos". 

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