Todavía no tiene 30 años y ya tiene un doctorado en Medicina Biomolecular, se ha formado en emprendimiento social y lleva 5 años al frente de Escuelab, un proyecto social del ámbito educativo para fomentar vocaciones investigadoras. El año pasado fue una de las premiadas en ‘Forbes 30 under 30’ y no es para menos.
Cristina Balbás: “Detrás de un proceso científico hay mucha actitud emprendedora”

Con veintipocos fundó Escuelab para hacer llegar la ciencia a todos los niños, mediante talleres, extraescolares e incluso entrando en el currículo de escuelas innovadoras que han entendido la importancia y los aprendizajes que aporta el proceso científico.

Con un modelo híbrido de empresa en el que los ingresos que aportan unos niños permiten a otros acceder a un aprendizaje que de otro tipo no tendrían, además, de la formación a profesores, el impacto de Escuelab crece de forma exponencial. Cristina Balbás, su impulsora, tiene un propósito muy claro: despertar vocaciones científicas y actitud emprendedora en los más pequeños.

Siente la ciencia como una disciplina que va más allá de los conocimientos técnicos. Para ella, la ciencia es una actitud, una manera de entender la vida que rompe las paredes del laboratorio: el espíritu científico es saber observar, tener pensamiento crítico, tolerancia a la frustración, capacidad de aprendizaje pero también de buscarte la vida, es curiosidad en estado puro. Por eso la defiende, impulsa y divulga en niños de menos de 14 años, para poder despertar la vocación antes de que el sistema les obligue a elegir. Y porque tiene claro que, aunque no se decanten por la ciencia, las aptitudes que habrán adquirido les servirá para que sean mejores personas y mejores profesionales. Lo tiene clarísimo.

Neus Portas- Cuéntame qué es Escuelab.

Cristina Balbás.- Escuelab es un proyecto social que buscar acercar la ciencia a los niños de una manera muy práctica para despertar en ellos vocaciones investigadoras, pero también para ayudarles a desarrollar habilidades que les van a ser muy útiles en el futuro se dediquen a lo que se dediquen, como son el pensamiento crítico, ser capaces de trabajar en equipo, integrar el error como parte del aprendizaje, tolerar la frustración. Son herramientas que se aprenden a través de la ciencia y haciendo ciencia en un entorno mucho más dinámico y real, más parecido al contexto de un laboratorio que en un aula.

Esto lo conseguimos con una metodología que hemos creado, basada en retos científicos que los niños tienen que desarrollar trabajando en equipo pero sin seguir un guión. Nosotros les contamos un poco el principio científico sobre el que van a trabajar y les damos unas  pautas, pero son ellos los que tienen que decidir cómo afrontar el reto y cómo resolverlo. Obviamente se equivocan, no les sale a la primera y tienen que reconducirlo… Un poco como funciona la vida.

N.P.- ¿Y cómo surgió la idea?

C.B.- Surgió en 2013 con un grupo de compañeros cuando estábamos realizando el doctorado en el centro de investigaciones oncológicas y empezamos a involucrarnos en actividades de divulgación científica al público general. Vimos que se hacían cosas muy interesantes (La Semana de la Ciencia, La Noche de los Investigadores), pero se nos quedaba un poco corto porque era una vez al año y además sabíamos que había coles que se quedaban fuera. Tampoco era factible, por recursos y sobretodo por seguridad, tener a niños en los laboratorios sin una vigilancia extrema. Y se nos ocurrió organizar talleres que pudiéramos llevar nosotros a los coles, explicando lo que hacíamos en el laboratorio.  Desarrollamos uno sobre cáncer porque era lo que más conocíamos, pero poco a poco los profesores nos fueron pidieron otras temáticas y para otras edades. Así que fue creciendo a partir de la demanda de profesores y padres.

N.P.- ¿Y qué formato jurídico tenéis? ¿Sois ONG, empresa sin ánimo de lucro…?

C.B.- Empezamos como una actividad voluntaria y sin ánimo de lucro, por lo que constituimos una asociación. Pero vimos que el formato de voluntariado y prestar el servicio de forma gratuito, era muy bonito porque era la manera de llegar a niños que por sus condiciones socio-económicas no podrían acceder a este tipo de talleres por su cuenta, pero no era sostenible a largo plazo. Así que en 2015 abrimos una parte de SL.

De modo que tenemos una Asociación y una SL, porque el formato de empresa social en España no existe. Lo que hacemos es reinvertir los beneficios en la propia empresa o en un programa de becas que canalizamos a través de la asociación, para niños en riesgo de exclusión.  

Es más complejo porque es llevar dos proyectos, dos contabilidades… pero es la manera que hemos encontrado de hacerlo. Porque además, no nos gusta el formato de prácticas gratuitas: todo el personal que trabaja para Escuelab Empresa cobra un sueldo y está dada de alta. Para nosotros es muy importante desde punto de vista moral y ético.

Lo que sí hacemos es canalizar voluntariado para la asociación sin ánimo de lucro, exclusivamente para entidades que trabajan para niños en riesgo de exclusión, para poder ofrecerlo todo de forma gratuita. Y tenemos muy diferenciado uno de otro: uno puede trabajar en la empresa como asalariado pero cuando hace voluntariado por la asociación, tiene seguro de voluntario y lo hace desde ahí.

N.P.- ¿Y cuál es el impacto que sientes que generáis en los talleres que impartís a niños que, de otro modo, a lo mejor no podrían participar de este tipo de formación?

C.B.- Para nosotros es lo más gratificante. Realmente, creemos que extender la formación científica y una manera de pensar más crítica es importante para todos los niños. Pero también vemos que en España, en la situación actual, todos los niños están escolarizados y hay una educación pública que, aunque puede tener sus críticas, sigue estando muy  bien. Sin embargo, lo que estamos viendo que diferencia las oportunidades que tiene un niño de un nivel socioeconómico bajo versus otro de un nivel socioeconómico más normal es toda la educación no formal, todo lo que son extraescolares, campamentos, etc. Todas esas actividades que son muy educativas pero no están cubiertas por ley y no son obligatorias.

Entonces, un niño que acabe sus estudios pero no haya tenido acceso a las clases de inglés, de robótica o a los campamentos temáticos en verano, va a estar en desventaja a la hora de acceder a un puesto de trabajo.

N.P.- ¿Y qué otras líneas tenéis para acceder a niños de un nivel socioeconómico más bajo?

C.B.- Tenemos también extraescolares, siguiendo un modelo subsidiario o “Robin Hood”, en el que los talleres de Escuelab Empresa, donde acceder niños que se lo pueden permitir, ayudan con sus talleres a financiar los que ofrecemos en escuelas de zonas más humildes muy por debajo del coste. De esta manera, los niños de esas escuelas pueden acceder a extraescolares que, de otro modo, no podrían financiar.

N.P.- Decías que, más allá de los conocimientos científicos, con los talleres también se despierta cierta actitud emprendedora, de autonomía, trabajo en equipo, resiliencia. ¿Cómo medís este impacto?

C.B.- Preguntamos a los padres y a los profesores, sobretodo, el cambio que hayan podido percibir. Aunque son skills muy difíciles de cuantificar, preguntamos si han ganado en autonomía, en sociabilidad o en capacidad de resolver conflictos. Consideramos que son habilidades muy importantes en la vida, tanto si te dedicas al ámbito científico como si no, si emprendes o no. Es algo que tenemos muy en mente siempre.

De hecho, mucha gente me pregunta cómo hice para dar el salto de un laboratorio al mundo emprendedor. Y siempre les cuento que un doctorado te prepara para mucho más de lo que la gente cree. Te prepara, de entrada, para trabajar con presupuestos limitados. Te prepara también para intentar pensar de manera estratégica, porque cuando llevas un proyecto de investigación vas probando pequeños experimentos pero siempre tienes tu gran hipótesis al final. Te enseña a tratar con gente, con estudiantes de máster a los que mentorizas, al equipo. A resolver cosas que no funcionan, tolerar la frustración, a buscarte la vida… Para todo, desde un reactivo que no tienes y necesitas pedírselo al del laboratorio de al lado, o para pruebas que no consigues resolver y necesitas preguntar a expertos de otras áreas.

N.P.- ¿Fuera del ámbito del doctorado, qué le recomendarías a alguien que quisiera emprender?

C.B.- Creo que es importante crear un equipo que complemente las áreas que uno no tiene. Porque no puedes formarte en todo lo que te falta, así que lo interesante es saber identificar los puntos débiles y complementarlos con el resto del equipo.

Por supuesto, conocimientos básicos de qué es una empresa, requisitos básicos… Tener al menos una noción general.

N.P.- ¿Y qué aptitudes crees que debe desarrollarse para emprender?

C.B.- Hay que ser muy, muy persistente, porque las cosas no saldrán a la primera y otras, aunque lo intentes muchas veces, saldrán mal. Y tener siempre clara la idea de lo que quieres hacer pero sin apegarte demasiado, porque a lo mejor cuando lo pongas en marcha verás que no funciona y tocará pivotar. O algo a lo que no habías dado mucha importancia, al final es lo que brilla y en lo que tendrás que centrarte.

Nosotros, por ejemplo, empezamos con unos vídeos muy bonitos, tipo “Érase una vez”, pero tuvimos que dejar de hacerlos porque eran muy costosos y no cumplían los objetivos.

En cambio, las líneas que más acogida han tenido han sido los talleres para los hijos de empleados, que nos piden muchas empresa; algo que nunca nos habíamos planteado. O la formación a profesorado, que nos lo están pidiendo mucho y además enlaza perfectamente con nuestro objetivos porque nos permite difundir la metodología en quienes tienen un impacto real en los chicos, pues cada profesor puede estar impactando en unos 200 chicos, introducirlo de verdad en el aula. Ahí escalamos de verdad el impacto, en cantidad y en calidad, porque además entrando en el currículo, llegamos a todo tipo de niños, de todo tipo de coles.

  • Test de Actitud Emprendedora •

N.P.- Una iniciativa en la que te gustaría haber participado.

C.B.- Brightwork School, una escuela creada por Gever Tulley. Es una escuela alternativa, con una metodología muy innovadora de trabajo por proyecto y muy metida en la comunidad. .

N.P.- Un referente de Actitud Emprendedora.

C.B.- Muchos de mis compañeros con los que he coincidido en el apoyo al emprendimiento social. Creo que cuando tienes un fin social, la resiliencia aumenta.

N.P.- Lo malo y lo bueno de emprender

C.B.- Lo bueno y lo malo es casi lo mismo: que las decisiones son todas tuyas, para bien y para mal.

N.P.- Si pudieras reinventarte, ¿qué serías?

C.B.- En realidad me estoy reinventando constantemente. Pero quizá, por centrar el tema en el que estoy ahora, en profesora, pero desde el área de la pedagogía. Creo que el impacto que tiene un profesor es enorme, precioso.

N.P.- ¿Cuál es tu mayor talento?

C.B.- Creo que tengo buena intuición a la hora de tomar decisiones. La intuición tiene una explicación científica que aún no hemos podido explicar, pero para mí es un proceso que aunque no esté identificado, ayuda a tomar buenas decisiones.

N.P.- ¿Tu mayor hobby?

C.B.-  Me encanta leer novela, ficción. Primero, porque me ayuda a desconectar. Y luego, porque te permite vivir muchas vidas y, además, aprendes de ellas.

N.P.- ¿Quién es tu héroe en la vida real?

C.B.- La familia. Mi madre, sobretodo, que como mujer trabajadora ha sacado adelante su carrera, a dos hijas, siempre desde el cariño absoluto...

N.P.- ¿Algo que no soportes?

C.B.- Yo diría que la mediocridad, el conformarse con las cosas a medias, mal hechas.

N.P.- Algo que te fascine

C.B.- ¡Todo! Pero ahora que trabajo con niños, cómo se crean las personalidades, cómo podemos acompañarles como adultos para que sean buenas personas el día de mañana… Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de los niños y en cómo mantener su curiosidad.

N.P.- ¿Un libro con el que hayas aprendido?

C.B.- En el ámbito educativo, “El Elemento”, de Ken Robinson.  

N.P.- Una frase que te defina

C.B.- Nuestro mismo lema: “Mentes curiosas que aprenden jugando”.

Gracias Cristina por tu ilusión y tu convicción a la hora de acercar la ciencia de una forma cercana y con tanto aprendizaje para todos los niños.

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