María García Crespo es co-fundadora de Innuba, miembro del patronato de Unoentrecienmil, responsable de programas de emprendimiento creativo, mentora y coach. Cree firmemente en las personas y tiene claro que, para poder avanzar y generar un cambio que trascienda, hay que aprender a confiar.
María García: “Para avanzar, hay que aprender a confiar”

Para innovar, para hacer que las cosas sucedan, hay que aprender a escuchar a quien te rodea, incluso cuando tiene 20 años menos de experiencia que tú. Hay que confiar, siempre. Porque en cualquier empresa o proyecto, la energía puede venir de abajo, pero para que se transforme en algo interesante, tiene que haber confianza arriba, en quien lidera, en quien decide.

En María hay calma, hay sabiduría y hay, sobretodo, generosidad.  Su foco son las personas, siempre. Por eso le gusta la psicología, el arte, el teatro, la política y la sociología. Las personas desde todas sus facetas. Y por eso trabaja desde la educación, el coaching, la innovación y el emprendimiento social como cuatro vías de entrada para ayudar a las personas a crecer y dejar su impronta en el mundo.

Hablar con ella es intuir que la vida se puede entender, descifrar. Que hay una historia detrás de cada persona. Y que innovar, al final,  va de eso: de entender las tensiones sociales,de las personas, y ofrecer soluciones.

Neus Portas.- ¿Cuáles son las 3 características de la actitud emprendedora?

María Crespo.- Una tiene que ver con una búsqueda de un propósito más trascendente, que impacte de manera diferente. Otra sería la necesidad de aprender y buscar cosas nuevas y bucear en contextos de los que no sabes mucho. De hecho, conozco a pocos emprendedores que sepan dónde se meten. Y luego la tercera, que  creo que también es muy importante, es la idea de dejar un legado en el mundo que, desde tu punto de vista, pueda contribuir a un cambio.

NP.- ¿Y en cuanto a aptitudes?

MC.- Bueno, de esto podrías escribir un libro… Yo he tenido que desaprender muchas de las características que para mí constituían el manual del buen emprendedor. Una de ellas es la tolerancia a la frustración: creo que esta es la básica, que estés preparado para que las cosas no salgan bien. La segunda característica sería la confianza y la generosidad: en soltar, en compartir juego, en estar abierto a que las ideas no son tuyas sino que son de otros, en perder para ganar… todo esto me parece muy importante.

Y otra tiene que ver con la apertura al cambio constante. Esto es algo que a mi no me ha costado porque yo soy alguien a quien le gusta cambiar la foto, como dice mi socio “hackear” las cosas; pero ahora esto se ha cuadriplicado.

Cuando innovas en entornos más estables, siempre vuelves. Pero cuando lo haces en entornos tan cambiables, donde todo es líquido, donde cada mes todo se mueve, entonces necesitas una actitud en la que no te asuste que todo cambie.

NP.- En cuanto al intraemprendizaje, ¿cómo se puede incorporar la innovación y el cambio social en las empresas más grandes, para que “el aire suba”?

MC.- Yo siempre he sido una intraemprendedora, desde los 23 años que he creado pequeños proyectos dentro de las empresas en las que he trabajado. Y siempre he tenido la suerte de que me acompañaran en este proceso.

Lo que veo que es básico para que esto suceda, tiene que ver con los valores de la compañía. Una vez más, el confiar: la confianza es un valor que cruzaría todo ese plan de cultura corporativa. Porque si no confías, tampoco podrás confiar en una iniciativa que no haya salido de ti.

Y luego tiene mucho que ver con poner a la persona en el centro de la compañía: cuando haces esto, cuando la persona es el centro, lo otro casi que sale solo. Por eso, el poder acompañar en la actitud de proactividad es clave y no viene de abajo, sino que tiene que ver con la apuesta de arriba.

Esto significa desaprender y que el propio líder reconozca que no sabe. Por eso es muy importante el entrenamiento a líderes, que sepan que su labor no es inventarse los proyectos, sino acompañar a otros para que se los inventen.

NP.- Yendo al tema de la innovación social, ¿crees que llegará un momento en que no hará falta de añadir la palabra “social”, que toda innovación o emprendimiento será, por definición, “social”?

Pues sí, lo creo de verdad. Igual que adjetivar la innovación con “social” es absurdo, porque cualquier departamento de innovación debería tener en su ADN el “para qué” de Social. Por tanto, si está bien hecho, seguro que el emprendimiento resuelve algo que el mundo necesita.

Lo que pasa es que todavía hay proyectos internos que no ponen a la persona en el centro, por eso hoy todavía necesitamos señalar eso con “social”, para que la gente le ponga un poco más de intención. Pero creo que, efectivamente, esto se va a ir, poco a poco, juntando y diluyendo.

NP.- ¿Cuáles son tus fuentes básicas de aprendizaje, lejos del aprendizaje formal?

Pues más allá de lo formal, mis principales fuentes son la psicología;  la expresión artística (arte, fotografía…) como herramientas de conocimiento, incluso de los equipos, de las marcas….; y luego estaría la parte más sociológica-política, lo que pasa en la calle me interesa mucho. Escuchar la calle, leer la prensa, estudios de opinión, etc. Todo lo que me ayude a entender mejor mi entorno.

 

TEST

NP.- ¿Cuáles son tus referentes en Actitud Emprendedora?

MC.- Vicente Ferrer: me enseñó que no importa de dónde viene el dinero de quien ayuda. maria interior

NP.- Lo bueno de emprender.

MC.- Que es una transformación personal diaria.

NP.- El proyecto en el que más has impactado.

MC.- Mi hija.

NP.- Un superhéroe en la vida real

MC.- Cada una de las personas con las que me cruzo a lo largo del día.

NP.- Un libro con el que hayas aprendido

MC.- “Mujeres que corren con lobos” de Clarissa Pinkola

NP.- Una marca de referencia.

MC.- Patagonia

Aprender del entorno aplicando la escucha activa, que no es más (y no es poco) que el interés por saber, por entender al otro. Conocer la naturaleza humana desde lo más profundo de la psique, desde la esencia del individuo pero también desde la naturaleza del grupo. Entender el arte para tomar conciencia de la capacidad creativa del ser humano, esa que nos da una dimensión diferente al resto de especies, esa que nos hace especiales.

Sin duda, escuchando a María uno tiene la esperanza -y la confianza- de que podemos hacerlo mejor y que aunque a veces podamos dudarlo, en realidad vamos por buen camino. Gracias María por confiar.

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