Desarrollar el modelo de negocio, elegir la forma jurídica adecuada y buscar los incentivos y ayudas que ofrecen muchas instituciones son pasos necesarios que, aunque no garanticen el éxito, es preciso tener en cuenta para contar con un mínimo de posibilidades.
Tres imprescindibles para crear una empresa social

En Wikipedia se define el emprendimiento social como una técnica de negocios que utilizan las empresas, startups, organizaciones sin fines de lucro e incluso gobiernos para financiar el desarrollo de soluciones a los problemas sociales, culturales y ambientales. Es decir, generar beneficios económicos a la vez que sociales, o viceversa. Una de las entidades que más apoyan a los emprendedores sociales es BBVA que, a través de Momentum, les ayuda en sus primeros pasos con un programa de 5 meses que incluye formación, acompañamiento estratégico, financiación, colaboración, networking, visibilidad, etc.

En BBVA Momentum consideran que hay tres factores fundamentales a tener en cuenta a la hora de crear una empresa social. El primero es decidir a dónde se va a dirigir y crear el modelo de negocio. Y proponen tres supuestos. El primero lo llaman producto o servicio: buscar la solución a algún reto social a través de un producto, mejorando la eficiencia de un proceso de producción, poniendo en marcha un nuevo servicio o haciendo un uso innovador de las tecnologías. El segundo, a través del trabajo, o sea, ofreciendo oportunidades laborales a colectivos en riesgo de exclusión. Y el tercero está vinculado a las materias primas: negocios que elaboran productos con materiales sostenibles, orgánicos y respetuosos con la naturaleza.

El segundo factor que citan es elegir la forma jurídica adecuada de la empresa según el tipo de actividad, el número de socios y los aspectos fiscales. Este aspecto es fundamental "porque determina qué leyes afectan al emprendimiento. No es lo mismo la legislación referente a las cooperativas que la de las sociedades laborales, por lo que conviene informarse muy bien antes de tomar una decisión".

Por último, aunque no menos importante, conocer todos los incentivos y ayudas posibles, bien de organismos públicos o de empresas privadas, para no perderse ninguna oportunidad. En el caso de las ayudas públicas, aunque dependen de cada país,  suelen incluir alicientes fiscales y ayudas estatales por, entre otras razones, fomentar la economía local o generar empleo inclusivo.

 

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