Según los datos de Naciones Unidas, más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada.
Día Mundial del Agua

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) , el número 6 es "Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos". Para los que tenemos la suerte de vivir en países ricos, desarrollados, en un buen piso donde no hay más que abrir un grifo y ya está, nos puede costar imaginar que es un lujo del que carecen millones y millones de personas en muchos países. Según ONU-Mujeres, en el 80% de los hogares que sufren escasez de agua, las mujeres y las niñas son las responsables de su recogida y "esto a menudo implica tener que recorrer largas distancias y llevar cargas pesadas, lo que en algunos casos conlleva un riesgo importante de sufrir violencia. El tiempo que requiere esta tarea puede apartar a las niñas de la escuela y reducir las opciones que tienen las mujeres de obtener ingresos". 

Para poner cara a esto y que no sólo sean datos, tiene publicadas varias historias, a cual más aterradora. Por ejemplo, la de Lorraine Kakaza. Tiene menos de 30 años y es una monitora voluntaria de la comunidad de Carolina, una pequeña ciudad cerca de la frontera de Swazilandia, en la provincia de Mpumalanga, Sudáfrica. Cuenta esto: "La aldea donde vivo está rodeada de minas. La dificultad más grande a la que nos enfrentamos es la falta de agua limpia y segura. El agua que sale del grifo está contaminada. Creemos que las minas son la causa de esta contaminación. El agua ha contaminado nuestros huertos. Antes solíamos dedicarnos a la agricultura. Teníamos ganado, cultivábamos hortalizas y las podíamos vender. Desde que se abrieron las minas, todo eso cambió. Una mezquita del barrio nos ayudó a pagar la perforación de algunos pozos, pero sólo se nos permite utilizar esa agua para beber y cocinar. Todavía tenemos que seguir utilizando el agua contaminada en nuestros huertos, para lavarnos y para lavar la ropa. Cuando utilizamos agua del grifo para lavarnos nuestras partes íntimas, nos salen sarpullidos y llagas. Había mujeres cuyos maridos trabajaban lejos, y, cuando estos volvían y veían las llagas, creían que les habían estado engañando".

O el caso de las comunidades rurales de Kenya, donde las mujeres son las más afectadas por la sequía, donde sólo están a cargo de conseguir comida para sus familias, también tienen que contribuir a los ingresos del hogar mediante la colecta y venta de leña y grava para la construcción en pueblos aledaños. ONU Mujeres está trabajando con la Autoridad de Gestión de la Sequía de Kenya para asegurar que todas las intervenciones para abordar la sequía tomen en consideración las vulnerabilidades específicas de las mujeres, niñas y niños.

Está claro que, como recuerda Naciones Unidas, el reparto del agua no es el adecuado y para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce. La sequía afecta a algunos de los países más pobres del mundo, recrudece el hambre y la desnutrición. Esa escasez de recursos hídricos, junto con la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado repercuten en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la oportunidad de educación para las familias pobres en todo el mundo.

Sin embargo, la solución la tenemos ahí, al alcance de la mano si todos cooperamos. Porque, como dice el lema escogido para la celebración de este año, el agua está en la naturaleza. Lo que hay que hacer es explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI. Así, en la web dedicada a este día, señala que "los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos. Cuando descuidamos los ecosistemas, dificultamos el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y prosperar. Las soluciones naturales pueden dar respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida".

También ofrece algunas cifras alentadoras. Por ejemplo, respecto a la gestión eficaz del agua y el saneamiento, señala que una encuesta realizada en 2016-2017 determinó que más del 80% de los 74 países que respondieron tenían procedimientos definidos con claridad para lograr la participación de los usuarios de los servicios y las comunidades en la gestión del agua y el saneamiento. O que la Ayuda Oficial para el Desarrollo dedicada al capítulo del agua ha ido aumentando sin cesar y se ha mantenido relativamente constante como proporción del total del desembolsos de esta ayuda, en torno al 5% desde 2005. En 2015, el desembolso de esta ayuda en el sector del agua ascendió a unos 8600 millones de dólares, lo que representa un aumento del 67% en términos reales desde 2005.

En el lado opuesto, los hechos negativos, como que más del 80% de las aguas residuales que generamos en todo el mundo vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada. O que 1.800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, lo que las pone en riesgo de contraer el cólera, la disentería, el tifus o la polio. El agua no potable y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causa alrededor de 842.000 muertes al año.

Así que, conviene recordar las metas propuestas que hay que alcanzar dentro de este Objetivo 6:

  • 6.1  De aquí a 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos
  • 6.2  De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad
  • 6.3  De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial
  • 6.4  De aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua
  • 6.5  De aquí a 2030, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda
  • 6.6  De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos
  • 6.a  De aquí a 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización
  • 6.b  Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento

 

 

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