El jurado ha destacado su contribución por ayudar a comprender los determinantes del desarrollo económico a largo plazo, con especial énfasis en la importancia que tienen sobre éste las instituciones y la organización de la sociedad. Frente a la hipótesis del determinismo geográfico, analizó la evolución de antiguas colonias y llegó a la evidencia empírica de que las instituciones son un factor decisivo en el desarrollo económico
Daron Acemoglu, premiado por la Fundación BBVA en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas ha sido concedido en su novena edición a Daron Acemoglu, catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), por lograr establecer el efecto causal de las instituciones sobre el desarrollo económico, con una innovadora combinación de análisis teórico y empírico “que ha influido no sólo en el campo de la economía, sino también en la ciencia política, la historia y de manera general en todas las ciencias sociales”. 

El secretario del jurado, Manuel Arellano, ha señalado que Acemoglu “es un investigador singular porque combina una obra prolífica y de altísima calidad, que aborda distintos campos de investigación, realizando contribuciones significativas en todos ellos, con un enfoque tanto teórico como empírico”. 

Según el jurado, lo novedoso de la aportación de Daron Acemoglu fue desarrollar una estrategia para encontrar evidencia empírica, lo que le permitió establecer el efecto causal de las instituciones sobre el desarrollo”. Su investigación ha abierto todo un campo en el que los investigadores pueden medir y cuantificar el efecto del modelo institucional en el desarrollo de una sociedad a distintas escalas.

La economía del crecimiento explora por qué unos países son más ricos que otros y es un campo de investigación que se desarrolló sobre todo a partir de los años 50 del pasado siglo gracias al trabajo de Robert Solow, ganador del Premio Nobel en  1987 y uno de los nominadores de Acemoglu, pero no había consenso sobre los factores que determinaban el crecimiento ni una evidencia empírica al respecto.

El propio Solow, en su nominación, cita La introducción a la economía del crecimiento (2009) de Acemoglu como la obra clave que ha ofrecido herramientas, modelos y conocimiento para los investigadores que quieran profundizar en este campo, pero fue antes, en 2001, cuando Acemoglu publicó Los orígenes coloniales del desarrollo comparativo: una investigación empírica, junto a los profesores Simon Johnson y James Robinson. En ese artículo, y frente al determinismo geográfico imperante, se aportaba evidencia empírica del efecto causal de las instituciones  en el crecimiento económico, tomando como punto de partida el dato de mortalidad de los colonos: en colonias con mayor supervivencia, los colonos intentaban replicar las instituciones de sus países de origen y a la larga el crecimiento económico era mayor y sostenido con efecto a largo plazo. Por ejemplo, comparaban la situación de Nigeria y Chile en el año 1995 y llegaban a la  conclusión de que con instituciones similares a las de Chile, la renta de Nigeria se multiplicaría por 7.

El concepto de institución utilizado por Acemoglu es amplio y comprende el conjunto de “reglas formales e informales que rigen las interacciones humanas”; desde el derecho laboral a la protección de la propiedad y los contratos (seguridad jurídica), pasando por los costes de transacción, los derechos de propiedad, las infraestructuras o el sistema educativo como medio de ampliar las posibilidades de las personas.

En 2012 Acemoglu publicó ¿Por qué fracasan las naciones? Orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza junto a James Robinson, en el que desarrollan el concepto de instituciones inclusivas y extractivas.  Como él mismo las define, “las inclusivas incentivan la inversión y la innovación y proporcionan igualdad de condiciones, de manera que la mayoría de la sociedad puede desplegar su talento. Estas condiciones generan prosperidad. Sin embargo, algunas sociedades se rigen por instituciones extractivas: crean derechos de propiedad volátiles, dificultan los contratos, desaniman la innovación y la incorporación de tecnología y, lo que es más importante, generan normas que benefician a un pequeño segmento de la sociedad, llegando incluso a trabajar por sueldos muy bajos o a impedir el acceso a determinadas ocupaciones”. 

Acerca de cómo conseguir que una sociedad pueda pasar de un conjunto extractivo de instituciones a un sistema inclusivo, Acemoglu concluye que “no hay una manera fácil, pero resumiendo brevemente nuestra investigación, tampoco hemos encontrado otro modo de asegurar la prosperidad a largo plazo para una nación que esforzarse por lograr unas instituciones inclusivas”. En un periodo determinado de tiempo, una economía puede experimentar un fuerte crecimiento basada en instituciones extractivas, “pero en el largo plazo, el crecimiento económico sostenido necesita el cambio tecnológico, la innovación y la creatividad, y todas esas características prosperan bajo las instituciones económicas inclusivas”.

Angus Deaton, nominador y premio Nobel en 2015, explica que el liderazgo de Acemoglu en este campo obedece a “cómo combina análisis históricos y políticos con un amplio rango de  investigaciones imaginativas en econometría”.

Otra de las líneas de investigación de Acemoglu destacada por el jurado es el análisis en las diferencias dentro del mercado laboral. Según el jurado, “demostró cómo un cambio tecnológico dirigido es capaz de explicar una serie de observaciones aparentemente contradictorias, como el aumento simultáneo del salario de trabajadores cualificados y de su oferta”. En principio parecía una paradoja que habiendo cada vez más oferta de trabajadores cualificados, su salario no solo no disminuyera sino que aumentara, pero Acemoglu demostró que se debía a que, al sumar a esa cualificación el factor tecnológico, la productividad de esos trabajadores aumentaba y eso hacía que su sueldo también subiera. 

Sus enfoques más recientes le han llevado a analizar la vinculación entre las nuevas tecnologías y la economía, con especial foco en las interacciones que se generan en las redes.

¿Te ha gustado el artículo?

0 No me ha gustado 0

Tu opinión es importante... ¡dejanos tus comentarios!

Síguenos

Top