Afirma que el planeta se encamina a tener de 2,9 a 3,4ºC más este siglo. El mundo debe reducir “urgente y radicalmente” en más de un 25% las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero previstas en 2030 con el fin de tener alguna posibilidad de minimizar el “peligroso cambio climático”, según afirmó este jueves el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en su informe anual ‘Brecha de las emisiones’
Naciones Unidas alerta: es necesario rebajar un 25% las emisiones contaminantes para  2030

El informe, hecho público un día antes de que el Acuerdo de París entre en vigor, indica que se espera que las emisiones de 2030 alcancen de 54 a 56 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, muy por encima de las 42 necesarias para limitar el calentamiento global a 2ºC este siglo en comparación con los niveles preindustriales. Una gigatonelada supone las emisiones generadas por el transporte en la UE (incluida la aviación) durante un año.

Los científicos coinciden en que limitar el calentamiento global a menos de 2ºC durante este siglo respecto a la era preindustrial reducirá la probabilidad de tormentas más intensas, sequías más prolongadas, aumento del nivel del mar y otros impactos climáticos severos. Incluso alcanzar el objetivo de no superar el umbral de 1,5ºC sólo reducirá los impactos, en lugar de eliminarlos.

El PNUMA indica que las emisiones previstas para 2030, aun cuando las promesas del Acuerdo de París estén plenamente puestas en marcha, pondrán al planeta en camino para un aumento de la temperatura global de 2,9 a 3,4ºC en este siglo.

El director ejecutivo del PNUMA, Erik Solheim, indicó que el mundo avanza “en la dirección correcta” y que “el Acuerdo de París frenará el cambio climático, al igual que la reciente Enmienda de Kigali para reducir los HFC (hidrofluorocarbonos)”, pero precisó que lo recogido en ambos textos “aún no es lo suficientemente bueno como para tener la oportunidad de evitar un cambio climático serio”.

La Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, acordada el pasado 15 de octubre, tiene como objetivo reducir las emisiones de HFC, que son gases empleados en sistemas de refrigeración y aire acondicionado, bombas de calor, extintores de incendios, aerosoles y disolventes, lo que podría reducir hasta en 0,5ºC el calentamiento global hasta finales de este siglo, si bien esas emisiones no empezarán a rebajarse en una tasa significativa hasta 2025.

“Si no comenzamos a tomar medidas adicionales ahora, comenzando con la próxima reunión sobre el clima en Marrakech, vamos a lamentar una tragedia humana evitable. La creciente cantidad de refugiados climáticos afectados por el hambre, la pobreza, la enfermedad y el conflicto serán un recordatorio constante de nuestra falta de entrega. La ciencia demuestra que tenemos que avanzar mucho más rápido”, aseveró.

2015, EL AÑO MÁS CALUROSO

El informe indica que esta necesidad de una acción urgente está reforzada por el hecho de que 2015 fue el año más cálido desde que se inició el registro histórico en 1880 y que la tendencia continúa porque los seis primeros meses de 2016 son los más calurosos jamás registrados, pese a lo cual las emisiones continúan aumentando.
Además, señala que, aunque los miembros del G-20 están en camino de cumplir las promesas realizadas en 2010 en la Cumbre del Clima de Cancún para 2020, éstas no llegan a un punto de partida suficientemente ambicioso para alinearse con el objetivo de temperatura no superior a 2ºC recogido en el Acuerdo de París.
El informe evalúa las tecnologías y las oportunidades para lograr las reducciones adicionales requeridas de emisiones de gases de efecto invernadero en actores no estatales y la aceleración de la eficiencia energética.
Así, los actores no estatales (el sector privado, las ciudades, las regiones y los grupos de ciudadanos) pueden reducir varias gigatoneladas en 2030 en áreas como la agricultura y el transporte, siempre y cuando muchas iniciativas cumplan sus objetivos y no sustituyan otras acciones.

Las inversiones en eficiencia energética aumentaron un 6% hasta los 221.000 millones de dólares (199.000 millones de euros) en 2015, lo que indica que ya se están realizando iniciativas. Diversos estudios muestran que destinar entre 20 y 100 dólares por tonelada de CO2 supondría una reducción potencial de 5,9 gigatoneladas en edificios; 4,1 en la industria, y 2,1 en el transporte.

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