Desde todos los sectores de la sociedad se comenta la gran tase de desempleo juvenil en España, sin embargo pocas voces son las que hablan de los jóvenes parados con alguna discapcidad. Por ello, la Fundación Adecco y Terminales Canarios han presentan el informe El reto de la integración del joven con discapacidad con cifras también dramáticas.
El objetivo de este estudio es el de dar voz a los jóvenes con discapacidad, derribar prejuicios y esteorotipos, generar debate fomentando el intercambio de ideas y estimular políticas e iniciativas que garanticen la presencia de jóvenes con discapacidad en el ámbito educativo y en el mercado laboral.
Algunos datos interesante que aporta este estudio son que: la tasa de paro de jóvenes con discapacidad a nivel nacional se sitúa en el 55% y en Canarias en el 62%, duplicando en ambos casos la tasa de empleo media estatal (26%). Otro hecho alarmante es que el 69% de los menores de 25 años no ha tenido ningún contacto con el empleo, cifra que disminuye hasta el 48% en los jóvenes entre 26 y 30 años. Las personas con discapacidad tardan más en independizarse: mientras que el 46,8% de los jóvenes entre 25 y 30 años ya está emancipado, la cifra desciende al 36% en los que tienen discapacidad. Algo que se alude a prejuicios asentados en el seno empresarial y otras causas como la sobreprotección familiar.
Con respecto al mundo universitario las personas con discapacidad continúan infrarrepresentadas en la comunidad universitaria (1,1%), fundamentalmente debido a barreras. Esto probablemente haga que 4 de cada 10 decida estudiar a distancia. De los que ya tienen trabajo, el 68% aceptan alguno que no tenga relacion con su formación. Buscando buenas noticias, se aprecia la voluntad de estos jóvenes por trabajar y es que un 70% de los jóvenes con discapacidad contempla la movilidad geográfica por motivos laborales y además, un 65% se plantea emprender su propio negocio. Pero vivir dignamente es todavía un desafío, ya que de los que tienen empleo, la mayoría (55%) trabaja a media jornada y el salario predominante ronda los 6.000 euros al año.
Por estos motivos, el informe concluye que ser joven y con discapacidad puede traducirse en una doble discriminación laboral. Pero, ¿qué opinan los propios jóvenes? Según los encuestados, ser joven es un obstáculo añadido para encontrar empleo. Así lo opina un 60%. Aún mayor es la proporción que cree que tener discapacidad le perjudica: el 63% piensa que es una dificultad añadida. Frente a ellos, un 10% considera que tener certificado de discapacidad le beneficia a la hora de acceder al mercado laboral.
La importancia de estos informes como explica el director de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, es crucial para extraer conclusiones que sirvan para fomenter la plena igualdad e integración de los jóvenes con discapacidad.