Noticia Negativa.
El pasado miércoles 16 de abril aparecía en EL PAÍS un artículo de opinión titulado La "triple R" corporativa que llamó mi atención. Sus autores, José A. Herce y Andrea Bonime-Blanc, critican a lo largo del texto lo que ha implicado e implica la RSC y parecen abogar por un nuevo concepto: la RCI o Responsabilidad Corporativa Inteligente.
Me gustaría empezar diciendo que comparto muchas de las reflexiones que ambos hacen sobre la RSC y que me gusta el modo en que lo expresan pues, como ya apuntaba en mi anterior escrito en el que aludía a la crítica sincera y responsable de Rosa Alonso, considero muy necesario que empecemos a hablar alto y claro sobre la RSC para posicionarla exactamente donde merece.
Sin embargo, según avanzaba en la lectura del artículo, tenía la sensación de haberme perdido algún párrafo o de no terminar de entender por dónde iban los tiros.
Los autores, tras hablar de lo que ha implicado a su parecer la adopción de la denominada RSC- y especifican, "vieja concepción de la RSC"-por parte de las empresas, atribuyen a dos circunstancias concretas (la crisis financiera global y la revolución tecnológica y de las redes sociales) el inicio de un cambio de orientación, a mejor, en la responsabilidad empresarial, eliminando del término RSC la palabra" social" y añadiendo el adjetivo "inteligente" . Este nuevo concepto quedaría por tanto así. RCI (Responsabilidad Corporativa Inteligente).
Sigo leyendo, y especifican: "Ambos desarrollos están orientando a la RSC en una dirección más orgánica y estratégica, convirtiéndola en una forma ampliada de “responsabilidad corporativa” (RC), a secas, de cumplimiento estricto de las obligaciones normativas y éticas que conlleva la actividad ordinaria de las empresas. Este enfoque de la RC es a la vez básico e innovador, al incluir la dimensión ética, y será mejor para las empresas, para sus comunidades de intereses y para la sociedad".
Sinceramente, a través de estas palabras, no veo la diferencia transformadora entre la RSC y la RCI. Es más, no veo diferencia alguna, así que sigo mi lectura por si consigo saber porqué esta es inteligente y la otra no... y lo encuentro. Cito textualmente:
"Esta variedad de RC es inteligente porque surge de la expresa voluntad de los gestores empresariales como una respuesta competitiva y anticipada a las demandas del mercado, al tiempo que refuerza mutuamente a las empresas y sus comunidades de intereses, retroalimentando su núcleo de negocio y generando más ingresos, más beneficios y más crecimiento".
A mi que me perdonen, pero sigo sin tenerlo claro. A continuación, el texto detalla con qué elementos identificativos tiene exactamente que ver la RCI, y se enumeran los siguientes: la RCI tiene que ver con empatizar con tu comunidad de intereses, con bienes y servicios producidos en condiciones de competencia, con una gestión inteligente del riesgo, con una gestión agresiva y honesta de la reputación de la empresa, con un liderazgo que rinda cuentas sin que se le obligue a ello, con una estrategia sostenible a largo plazo… y yo me pregunto: ¿y con qué tiene que ver la RSC?.
Para los autores, la RSC ha resultado ser un fiasco. Y sin embargo, la RCI se presenta como algo básico e innovador.
No entiendo porqué la RCI está exenta de cultivar el amiguismo, el abuso de la posición de mercado y el incumplimiento de las normas, acciones que atribuyen a la "irresponsabilidad corporativa" de la vieja RSC. Parece quela empresa que decida designar a lo que hace "RSC" tiene potestad para llevar a cabo las mencionadas actuaciones, mientras que quien se decante por denominar con las siglas "RCI" a su estrategia de responsabilidad corporativa, queda automáticamente exento de caer en este tipo actos.
Termino estas líneas manteniendo la duda de si he sabido entender lo que trataban de hacer llegar a través de este artículo Herce y Bonime-Blanc. En mi opinión, es sólo un cambio en la terminología (otro más) y en ningún caso un nuevo enfoque sobre la responsabilidad empresarial. Si creemos que cambiando las siglas vamos a llegar al objetivo y evitar las posibles desviaciones que se han podido producir en el desarrollo de la RSC, estamos equivocados. El objetivo real pasa por superar el conflicto terminológico asociado a la responsabilidad social para llegar a una práctica real por parte de las empresas, tenga o no iniciales, y sean o no éstas inteligentes.