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Noticia negativa.

El pasado 31 de marzo de 2014, SETEM, reconocida organización que vigila y denuncia el comportamiento de las empresas transnacionales textiles, ha publicado su informe de investigación: 'Salarios dignos. ¿El salario que pagan las marcas a las personas que confeccionan nuestra ropa es suficiente como para costearse la vida?'. A cualquier persona con un mínimo de dignidad y empatía por otros seres humanos se le cae el alma a los pies al leer los resultados del informe.

Lo dramático, en mi opinión, no es solamente la puntación que obtienen empresas de reconocido 'prestigio' -este es otro debate- en las materias evaluadas, que van desde el empoderamiento de los trabajadores hasta la integración en la estrategia empresarial del pago de salarios dignos; lo dramático es la cantidad de empresas que no han querido/podido dar información a SETEM sobre sus prácticas y sus estrategias en este sentido.

camiseta_setemConviene recordar que el salario digno no es una entelequia, ni es opinable. El propio informe nos recuerda que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el concepto de salario digno está establecido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICESCR, 1966), artículo 7 (a): “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo  equitativas y satisfactorias, que le aseguren en especial: … (ii) Condiciones de existencia dignas para ellas y para sus familias conforme a las disposiciones del presente Pacto; …

Desanima mucho que un sector, que tiene todas las características de manual para meterse de lleno en la RSE: crisis reputacionales, centros de producción deslocalizados, empresas trasnacionales, marcas reconocidas, contrataciones en países de riesgo de violación de derechos humanos.. se muestre tan poco transparente. Y esto desanima también a las empresas que sí informan de sus actividades, porque al final son las que salen en medios y nunca favorecidas.

Este tema, por estar más que hablado no deja de estar vigente y ser preocupante. La responsabilidad primera, a la que alude el propio artículo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, es la de los Estados. Y es una mala noticia que en esos países a donde se han llevado las producciones, el salario mínimo legal no alcance, ni de lejos, el salario digno.

Es innegable la irresponsabilidad compartida con los  Estados, pero también con los medios de comunicación por dar información sesgada y la de los consumidores por preferir no informarse. La empresa no puede usar esas irresponsabilidades para colar la suya propia. La empresa es agente de cambio, quiera o no quiera, y no puede comportarse como agente de resistencia al cambio.

No olvidemos que los hombres y mujeres que trabajan alrededor del mundo cosiendo camisetas, cosen también el precio de venta al público. Así de dura es la realidad que no vemos. Entre todos tenemos que trabajar con voluntad para que todo esto cambie, desde la empresa, desde la RSE, desde la compra.

Esta mala noticia encubre otra: que no es noticia.

Noemia Mateo

@Noemiamateo


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