Un informe recientemente publicado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) denuncia que, actualmente, más de siete millones de niños refugiados no van a la escuela. Concretamente, el 20% de los refugiados vive en los 46 países menos desarrollados del mundo y más del 75% viven en naciones de renta baja y media, lo que hace que los más pobres soporten una carga desproporcionada de los costos de educación de los niños desplazados.