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Hace poco leía un artículo que mencionaba que según la oftalmología hay dos tipos de formas de mirar en la naturaleza. El águila, por un lado, y la liebre, por otro, representan muy bien esta idea. Germán Granda Director General de FORETICA

 

El águila tienen una visión muy precisa pero su ángulo de visión es sólo del 90%, por tanto tiene una ceguera del 270%. El águila fija su objetivo y lo demás desaparece, ya no existe. La liebre, sin embargo, tiene un ángulo de casi todo el entorno, su mirada es su salvación. El ser humano, como el águila, tiene las características de un depredador (sólo ve de frente). Su área de ceguera es muy grande. Esta ceguera, si la llevamos a la economía, ha alimentado el mito del "capitalista impaciente": agresivo, un depredador, con un solo objetivo, incapaz a veces de ver lo que hay alrededor, incapaz de predecir algunos riesgos y muchas oportunidades que se pierden.

 

Este año nos deja muchas preguntas pendientes para 2009: ¿las estructuras actuales de gobierno de las empresas son capaces de generar estrategias que se anticipen a cambios complejos?; ¿estamos enseñando a los managers del futuro las competencias adecuadas?; ¿las herramientas para medir la "performance" tanto financiera como no financiera son las apropiadas?;¿cómo se transmite la información no financiera a los inversores?, entre otras. En definitiva, ¿podemos educar al "capitalista paciente"?

 

En este contexto de cambios, se hace más necesario seguir buscando los vínculos entre RSE y competitividad. Ya conocemos los principales determinantes de la competitividad empresarial donde la RSE tienen mayor probabilidad de tener una influencia positiva: la reducción de su estructura de costes, las políticas de RRHH (posibilidades de atracción, retención y motivación de los empleados), la perspectiva del consumidor más informado o de una administración dispuesta a pagar por RSE que nos abra la posibilidad de nuevos productos o servicios o nuevos mercados, la innovación (principalmente al dialogar con grupos de interés y ver oportunidades de negocio en resolver retos sociales), la gestión del riesgo y de la reputación o la propia performance financiera, entre otros.


A finales de 2006 lo avanzaron Porter y Kramer, en su artículo de la Harvard Business Review, defendiendo que si las empresas analizaran su potencial en RSE utilizando el mismo marco que guía su "core business", descubrirían que la RSE puede ser mucho más que un coste, un impedimento o caridad, puede ser una fuente de oportunidades, innovación y ventajas competitivas.


El proyecto que Forética junto con CSR Europe acaba de comenzar -" (la empresa responsable del 2020) ahondará en la búsqueda de estas conexiones entre competitividad y RSE claves para la empresa del futuro. Pero además de grandes marcos, serán necesarias también herramientas que muevan las palancas del cambio en el día a día y por tanto seguir desarrollando el "Toolbox" de la RSE, las herramientas que ayuden a las empresas a adecuar sus políticas responsables de una forma eficiente a las nuevas realidades. Unas nuevas realidades que nadie puede predecir al 100% y de las que sólo conjuntamente podemos obtener el máximo número de claves para anticiparnos y mejorar. Unas nuevas realidades en las que hay que estar perfectamente enfocados como el águila y ser tan ágiles como una liebre.

 

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