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Las importaciones limitan la capacidad de Europa para imponer estándares más exigentes. Europa está en una encrucijada. La UE, con el modelo basado en combustibles fósiles, importa 58 % de sus necesidades energéticas, expuesta a los sucesivos choques de oferta y de precios.
Circularidad, competitividad y empleo en Europa

La respuesta obvia es acelerar la transición hacia las energías renovables, más baratas y de más rápida implementación.  Ello es además una oportunidad estratégica para reducir significativamente la dependencia de minerales críticos aplicando la circularidad. En este sentido, respaldar las empresas que integran la reutilización, recuperación y reciclaje en el diseño de los productos, ayuda a reducir esta exposición volátil, mejora la resiliencia de las cadenas de valor europeas y puede generar rentabilidad a largo plazo.

Efectivamente, se requieren tierras raras y otros elementos para aerogeneradores, paneles solares, vehículos eléctricos e incluso para imanes en hardware de IA y tecnologías clave. Pero Europa importa alrededor de 70 % de minerales de tierras raras, de los cuales 98 % se refinan en China.  Su extracción genera riesgos medioambientales y sociales, así que estas importaciones limitan la capacidad de Europa para imponer estándares más exigentes. Aunque se construyeran todos los proyectos mineros europeos ya anunciados la producción aumentaría solo modestamente para 2030, muy por debajo de lo necesario para las ambiciones europeas en electricidad renovable.

Afortunadamente estos minerales, a diferencia de los combustibles fósiles, que además de importarse se queman, permanecen en las turbinas, paneles, baterías y motores durante su vida útil y pueden recuperarse -aunque actualmente las tasas de recuperación están todavía por debajo del 1 %-.  En este sentido, Europa, mediante el diseño de productos que pueden desmontarse, reutilizarse y reciclarse, puede reducir su dependencia de estas importaciones y al mismo tiempo generar empleo e innovación y propiedad intelectual. De hecho, la transición hacia una economía baja en carbono, circular y eficiente en el uso de los recursos puede generar 1,2 millones de empleos en la UE para 2030.

La Ley de Materias Primas Críticas de la UE ya establece un objetivo vinculante: que el reciclaje proporcione al menos una cuarta parte del consumo anual de materias primas estratégicas. Así que plantas de reciclaje y recuperación pueden considerarse estratégicos, con permisos especiales y acceso a financiación mediante presupuestos nacionales y el Plan de Acción «Recursos de la UE» diseñado para proteger la cadena de valor europea de las materias primas fundamentales a largo plazo.

Pero no es suficiente. Es necesaria una Unión Europea de ahorro e inversión, otra prioridad estratégica. Hay que tener en cuenta que la financiación pública es relativamente escasa, pero capaz de absorber riesgos en proyectos estratégicos mientras que el capital privado, con más limitaciones para aceptar riesgos, abunda.  Desbloquear los diez billones de euros actualmente en depósitos de baja rentabilidad es parte de la solución.

El caso es que las inversiones en circularidad son aún escasas, porque los materiales reciclados siguen siendo más caros que suministros e importaciones primarios subvencionados. La financiación mixta, mediante capital público para reducir riesgos e inversión privada a gran escala, es una solución, que aún está poco aprovechada. Un caso ilustrativo es HyProMag, empresa de reciclaje de imanes de tierras raras con operaciones en Reino Unido, Alemania y EE. UU. que ha tenido fuerte respaldo de subvenciones públicas antes de ampliarse a empresas conjuntas y capital privado.

Con todo, a medida que el mundo pasa de combustibles fósiles a la electrificación la demanda de materias primas experimenta una transformación de gran calado para la influencia geopolítica, resiliencia económica e inflación.  La independencia energética, con la inversión en infraestructuras de renovables puede amortiguar la exposición mediante políticas nacionales, incentivos fiscales y apoyo regulatorio. 

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