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diarioresponsable.com La Federación de Industria de CCOO acaba de publicar un documento titulado: Sumangali - Mujer felizmente casada [1] , donde se recogen cifras y ejemplos del último Informe de SOMO (Sitchting Onderzoek Multinationale Ondernemingen), un Centro de Investigación de Corporaciones Multinacionales holandés integrado por diversas organizaciones sociales, y se refiere la brutal explotación laboral a la que están sometidas miles de adolescentes.

En síntesis, en este documento se denuncia la realidad que sucede en las fábricas de hilatura localizadas en Tamil Nadu -Estado con más de 72 millones de habitantes del Sur de la India-, donde se produce gran parte del hilo y tejido de algodón de este país. En ellas trabajan más de 100.000 mujeres menores de 18 años, contratadas en zonas pobres por “reclutadores” que perciben hasta 12 € por contrato. Estas trabajadoras son entregadas por sus propias familias a estos “reclutadores” en condiciones de “trata de personas”. Sus contratos de "aprendizaje" lo son por 3 y hasta 5 años, con salarios que no alcanzan los 50 € mensuales de los que se descuenta la comida y la vivienda (hasta 30 literas por habitación).

El objetivo fundamental de estas trabajadoras son los casi 800 € que cobrarán al finalizar el contrato, y que representará la apreciada "dote" para poder contraer matrimonio y, con ello, convertirse en "mujer felizmente casada", “sumangali” en idioma tamil, el nombre con que se designa este modelo de contratación y que, aunque prohibido desde el año 2009 por la Corte Suprema de este Estado de la India, es aún hoy ampliamente practicado.

Han sido muchas las iniciativas impulsadas desde distintos frentes para erradicar esta brutal práctica de contratación, empezando por  la creación de un  “Comité de Acción Conjunta” de los 7 principales sindicatos que operan en la zona, apoyados por la Federación Sindical de la Industrias (IndustriALL Global Union) a la que pertenecen las Federaciones de Industria de CCOO y UGT. Estas iniciativas sindicales han unido esfuerzos con otras entidades e instituciones (como UNICEF), para la formación de colectivos de trabajadoras y trabajadores, de sindicalistas, directivos empresariales e instituciones locales, sobre los derechos humanos y del trabajo (salud, contratación, empleo), y se han orientado especialmente a conseguir el rechazo social y la erradicación total de las prácticas del Sumangali.

Desde las primeras denuncias, las Federaciones de Industria de CCOO y UGT, tomaron la iniciativa de conocer si nuestra industria de la moda, particularmente las grandes marcas españolas, en la fabricación de sus prendas, estaban aprovechando ese contrato Sumangali y la brutal explotación que supone, lo que supondría contravenir frontalmente todos los compromisos de RSC de las empresas y el Código Ético que el Sector Textil Confección español tiene suscrito con las organizaciones sindicales.

Por ello es necesario dejar constancia, por el bien de nuestra industria y el buen nombre de sus marcas, que la respuesta, de todas y cada una de las grandes empresas de la moda de nuestro país, ha sido de un rotundo NO, "no trabajamos con empresas que usan este contrato", y afirman y garantizan que tienen formalmente prohibido a sus proveedores trabajar con empresas que practiquen el Sumangali.

Ante realidades como ésta, o en relación a otras miles de realidades que en la economía global atacan los derechos laborales más fundamentales, adquiere especial importancia ante la RSC y los Códigos de Conducta, el trabajo y la función sindical, más allá de las cuatro paredes, de las grandes empresas del primer mundo y de las grandes marcas. Como vital resulta la intervención sindical para garantizar que los solemnes compromisos declarados en los Códigos Éticos y de Conducta de las empresas responden de verdad a los hechos, y no se queden sólo en grandes y poéticas declaraciones, como demasiadas veces aún sucede.

Por esto es bueno que se sepa que, si bien el sindicalismo español hoy puede  tener muchos defectos que reclaman soluciones urgentes, también es indudable, y es parte de su realidad, el importante trabajo que realizan en favor del trabajo decente en los sectores de la moda las dos grandes federaciones sindicales española, Industria de CCOO y FITAG UGT. Una actividad que merecería ser más conocida y reconocida, ya que hoy representa  un referente internacional, al ir claramente por delante de otros muchos países en iniciativas y en el empeño diario de concretar con las grandes marcas de nuestro país, acuerdos, compromisos e instrumentos de seguimiento que garanticen una producción limpia. Porque precisamente estos compromisos y estas prácticas serán la mejor garantía para un sector con mucho futuro si mantiene y refuerza su compromiso de seguir trabajando inspirado por las tres “E”: excelencia,  est é tica y é tica que debería ser la seña de identidad de la moda española.

Joaquim González Muntadas

Director de Ética Organizaciones SL



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