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Más de 57.000 personas participaron en el Foro Urbano Mundial de Bakú, donde Naciones Unidas alertó de que la vivienda digna, la justicia climática y la urbanización sostenible son desafíos inseparables para cumplir con la Agenda 2030.
La crisis de la vivienda en el centro de la agenda global

La crisis mundial de vivienda ha vuelto a ocupar el centro del debate internacional. Según informó Naciones Unidas durante la clausura del 13.º Foro Urbano Mundial celebrado en Bakú (Azerbaiyán), gobiernos, ciudades y comunidades aprobaron el denominado Llamado a la Acción de Bakú, una hoja de ruta global que busca acelerar respuestas coordinadas ante una problemática que afecta a miles de millones de personas en todo el mundo.

El encuentro, organizado por ONU-Habitat junto al Gobierno de Azerbaiyán, reunió a más de 57.000 participantes procedentes de 176 países, convirtiéndose en la edición más multitudinaria de la historia del Foro Urbano Mundial. Durante una semana se desarrollaron 579 eventos, con la participación de jefes de Estado, ministros, alcaldes, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil.

El documento aprobado en Bakú plantea un cambio de enfoque sobre las políticas de vivienda. Entre sus principales propuestas, destaca la necesidad de dejar de abordar la construcción de viviendas de forma aislada y entenderla como parte de un sistema más amplio que incluye acceso al suelo, infraestructuras, transporte, servicios básicos y oportunidades económicas.

Además, el texto reclama respuestas integrales frente a problemas interconectados como el aumento de los precios inmobiliarios, la especulación, el desplazamiento de comunidades, la urbanización acelerada, la débil gobernanza y los impactos de la crisis climática.

Uno de los ejes centrales del acuerdo es precisamente la relación entre vivienda y emergencia climática. El Llamado a la Acción de Bakú subraya que las poblaciones más vulnerables son también las más expuestas a inundaciones, olas de calor extremas y otros riesgos ambientales. Por ello, el documento apuesta por ampliar las soluciones de vivienda resiliente al clima, incluyendo rehabilitación de edificios, mejora de asentamientos informales, infraestructuras adaptadas y estrategias basadas en la naturaleza.

Durante la ceremonia de clausura, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, defendió que no será posible cumplir con la Agenda 2030 sin ciudades sostenibles y acceso universal a una vivienda adecuada.

“La vivienda adecuada conduce al acceso a agua limpia y saneamiento, energía, seguridad y estabilidad”, afirmó. También advirtió que la crisis habitacional está estrechamente vinculada a desafíos globales como la pobreza, la desigualdad, los conflictos y el cambio climático.

En ese sentido, insistió en que las ciudades reflejan las prioridades políticas y sociales de cada sociedad. “El hogar es donde comienza la dignidad”, subrayó durante su intervención.

La directora ejecutiva de ONU-Habitat, Anacláudia Rossbach, alertó de que los sistemas de vivienda están sometidos a una presión creciente debido a la desigualdad, la especulación inmobiliaria y la crisis climática.

Según explicó, millones de personas están siendo empujadas hacia condiciones de vida inseguras, inadecuadas y económicamente inaccesibles. Por ello, defendió que la vivienda no puede tratarse únicamente como un producto de mercado. “La vivienda es un derecho humano”, afirmó.

El Foro también puso el foco en la necesidad de transformar los compromisos políticos en medidas concretas. Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), representantes del organismo señalaron que uno de los principales desafíos sigue siendo el acceso al financiamiento, especialmente para ciudades pequeñas y medianas.

En este contexto, se compartieron experiencias de cooperación internacional y financiación mixta para ampliar el acceso a viviendas asequibles, así como iniciativas de planificación urbana y construcción resiliente al clima en países como Pakistán o India.

La clausura del encuentro dejó además un mensaje de advertencia sobre el contexto internacional actual. Amina Mohammed señaló que el Foro se desarrolló en un momento marcado por tensiones geopolíticas y debilitamiento de la cooperación global, aunque insistió en que la colaboración entre gobiernos nacionales y autoridades locales sigue siendo esencial para responder a desafíos de esta magnitud.

El próximo Foro Urbano Mundial se celebrará en México en 2028. Mientras tanto, Naciones Unidas reclama acelerar la acción política y climática para evitar que la crisis de vivienda siga profundizando las desigualdades sociales y territoriales en todo el planeta.

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